Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

El día en el que el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes estuvo en la Feria de Abril

El Cristo de los Estudiantes dejó una estampa histórica en aquella feria sevillana abrileña de las misiones

Corría el año 1965 cuando ocurrió aquella estampa histórica que quedó para el recuerdo de la ciudad de Sevilla, el Cristo de la Buena Muerte presidia la caseta de Feria del Círculo de Labradores, que primitivamente se celebraba la tradicional Feria Sevillana en el recinto del Prado de San Sebastián, en la Avenida del Cid, con 3 días de duración celebrados en el mes de abril con un carácter mercantil, destinado a la compra y venta del ganado.

El año 1965 dejó cargado de instantáneas inéditas, que se han quedado guardadas para la Historia, con motivo de las Misiones Generales que se celebraron hace 56 años. En el caso de esta fotografía del Cristo de la Hermandad de los Estudiantes, la historia comienza a principios de la década de los cincuenta del siglo pasado.

Traslado del Cristo de la Buena Muerte a su altar en la caseta de la Feria de abril. Foto: Hdad. De los Estudiantes.

Entonces, la joven hermandad de los Estudiantes tenía su sede canónica en la iglesia de la Anunciación y en la antigua Fábrica de Tabacos estaba las Cigarreras. En 1950, la Universidad de Sevilla decidió trasladarse desde la calle Laraña donde residía hasta la Fábrica de Tabacos y, con ello, la Hermandad de los Estudiantes acordó también trasladarse con ella el 7 de febrero de aquel año, llevando al Señor en hombros al año siguiente para presidir la inauguración del Rectorado; pero hasta el 1966 la Hermandad no realiza su traslado definitivo hasta su nueva sede, puesto que se encontraban limitados hasta que la Hermandad de las Cigarreras no se marchara de allí y al acondicionamiento de ampliación de la capilla del Rectorado.

El Cristo de la Buena Muerte participó en las Misiones Generales de 1965 decretadas por el Cardenal Bueno Monreal, trasladándose en hombros hasta la caseta permanente que el Real Círculo de Labradores tenía montada durante todo el año en el Recinto Ferial, que por aquel entonces aún estaba situada en el Prado de San Sebastián.

Allí se celebraron cultos en torno al Cristo a los que la gente acudió a postrarse ante el histórico altar efímero que dejó este impresionante crucificado nacido de la gubia del cordobés, Juan de Mesa.

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