Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

El día en que coronaron a la Virgen de Araceli

La gran devoción mariana que existe en Lucena en torno a la Virgen de Araceli y la multitud de actividades que a lo largo del año se celebran en torno a la patrona de Lucena es de gran importancia. Sin embargo, y a pesar de que esta devoción incalculable se prodiga a lo largo de los 365 días del año, cada 2 de mayo de vive de manera extremadamente singular.

La mañana del 2 de mayo de 1948, el pueblo lucentino vivió la Coronación Pontificia de María Santísima de Araceli en la Plaza Nueva de Lucena. Tras haberse iniciado las gestiones para proceder a la elaboración de las dos coronas que ceñirían las sagradas sienes de la Vírgen de Araceli y de su amado Hijo en 1932, no fue hasta 1933 cuando se iniciarán los contactos con el prestigioso orfebre sevillano Cayetano González, y hasta el 2 de septiembre de 1934 cuando se entregarán por el orfebre las coronas totalmente terminadas.

Pero las circunstancias políticas de la época republicana, la guerra civil y sus consecuencias socioeconómicas impidieron el progreso hacia su logro de la idea de la Coronación Canónica de María Santísima de Araceli. Fue necesario esperar hasta el 23 de marzo de 1943 para que el entonces alcalde Francisco Morenp Guez presentara una moción al ayuntamiento en este sentido, que la corporación aprobó de manera unánime. Sin embargo, el fallecimiento del prelado Pérez Muñoz dio lugar a una nueva detención del tema.

No obstante, el proyecto vino a contar con dos importantes valedores, el nuevo alcalde de la cuidad Antonio Delgado Sánchez y el reverendo Fray Albino González, recién elegido prelado de la diócesis. Así el 7 de marzo de 1947 se firmaba en Roma el breve pontificio de la Coronación de la Virgen de Araceli.

El 2 de mayo de 1948, día de la Coronación, a las diez de la mañana se celebraba un solemnísimo pontifical, en el que ofició el excelentísimo arzobispo de Granada don Balbino Santoa Oliveira, contando con el reverendísimo cardenal don Pedro Segura Sáez, arzobispo de Sevilla y asistido por los muy ilustres señores D. José Padilla Jiménez, deán de la SIC de Córdoba y D. Félix Romero Mengíbar, canónigo magistral. Terminada la función religiosa se organizó una procesión para conducir la imagen de la Virgen de Araceli al lugar dónde había de ser coronada. El Cardenal Segura y el Ministro de Agricultura subieron a una plataforma superior. Primero el Cardenal impuso la corona del Niño Jesús, para acto seguido colocar sobre la frente de la Virgen de Araceli la hermosísima corona.

El instante fue de extraordinaria emoción que no pudo disminuir la lluvia, al tiempo que la banda de música del Regimiento de infantería interpretaba el Himno Nacional y las campanas eran echadas al vuelo. Fue la primera Coronación Canónica en la diócesis cordobesa.

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