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En mi Huerto de los olivos, Opinión

La Fiesta de las Cruces

Estamos en una época del año, en nuestra ciudad, muy importante por lo que significa para la ciudad en economía y trabajo como para la exportación que de la misma se ofrece al exterior en este mes y medio, intensivo de acontecimientos, que son únicos en la ciudad y ayudan, de qué manera, al engrandecimiento de la urbe califal, judía y cristiana.

Y la verdad, a la vez que me enorgullezco de mi ciudad, me da consternación de la misma. Y porqué digo esto. Lo explico y espero me entiendan. Al igual que a acontecimientos como la Cata de Montilla-Moriles, patios cordobeses y Feria de Ntra. Sra. de la Salud, se que da su importancia, no la percibo en la misma manera y forma con la fiesta de las Cruces.

Y digo esto, por la cantidad de inconvenientes que suelen situarse en torno a esta fiesta, que dibuja rincones preciosos, coloca plazas con estampas maravillosas, entornos que enamoran y dan una vida a la ciudad espectacular. Y mira por dónde como quienes montan el ochenta por ciento son hermandades, me da la sensación de que cada año hay más problemas, como decía antes.

Una fiesta preciosa a la cual no se le da, bajo mi humilde punto de vista, las mismas facilidades que a otras. Son fiestas donde muchas hermandades son para ellas, una financiación de poder seguir trabajando el resto del año, para después en Semana Santa, se vea no solo los estrenos y mantenimiento de sus enseres, sino de una labor llena de trabajo callado.

No entiendo, por ejemplo, que no comenzarán la noche del martes. Esa noche era un verdadero impulso económico para ellas. Por muchos aspectos que así lo expresan, pero me da qué pensar y mucho y además para malo, que no lo es para cierto organismo local. O como por ejemplo, el tener que quitar la música durante un periodo de tiempo. Estoy escribiendo este artículo en un negocio cordobés son las seis menos diez de la tarde y tiene música tanto dentro como fuera en la terraza. Entiendo que hay unas horas que se debería de bajar el volumen, para descanso de los vecinos, pero quitarla, no lo veo.

Estamos hablando de un rato a un volumen menor, no creo que moleste tanto, como ciertos negocios que por la noche y a partir de las doce de la noche, tienen ruidos muy superiores a la música y bullicio de una cruz en esas tres horas de dictatorial silencio. Un ejemplo, la pasada noche realicé una llamada a la policía local, quejándome del bullicio que había en un negocio en una calle de un barrio a la hora de las tres de la mañana.

Olor a marihuana, voces e insultos, risas desproporcionadas y respuesta de la policía local de mi ciudad: “disculpe pero mañana es fiesta» ¿Cómo? ¿Que por ser fiesta al día siguiente, tengo que aguantar todo esto? Entonces pregunto yo: ¿por qué no se puede tener música de cinco a ocho en una cruz a un moderado volumen? Por el descanso de los vecinos. Es decir, para este gobierno, es peor el ruido de cinco a ocho de la tarde, que el que se realice a las tres de la madrugada. Ver para creer. No será que queremos cargarnos esta fiesta de las Cruces.

Les dejo por esta semana, mediten y piensen ustedes por sí mismos. Huele mal, ¿verdad? Disfruten de las procesiones de Gloria que comienzan ya, seguramente no tendremos las mismas facilidades y subvenciones que otros organismos, por el simple hecho de ser de índole católica y cofrade. Yo, ahí lo dejo.

Sean felices y extrapólenlo, no se lo queden para ustedes.

Pd.- Y la calle para la saga de los Sáez, p’acuando? En Sevilla, con un partido igual que aquí, si las dan. ¿Por qué será?

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