El día en que la Macarena estrenó el palio granate de Rodríguez Ojeda, desgraciado por un «visionario»

El 17 de abril de 1908 la Hermandad de la Macarena estrenó, en la Madrugada del Viernes Santo, el incomparable palio de terciopelo granate. Una joya realizada por el legendario y revolucionario genio Juan Manuel Rodríguez Ojeda, con caídas de malla. Una de las obras más importantes del insigne bordador, que costó la friolera de 17.500 pesetas de entonces.

El mítico palio rojo o granate de la Macarena significó una auténtica revolución en el diseño cofrade sevillano, y por ende de toda la geografía andaluza. Con su concepción, Rodríguez Ojeda rompe con el diseño clásico de esta pieza provocando el asombro con la incorporación de la maya en las caídas del palio. Un atrevimiento que supuso el cambio del prototipo que fue imitado en toda la geografía cofrade.

Una pieza en la que el movimiento era seña de identidad y que conjugaba a la perfección con los motivos naturales que conformaban la estructura en terciopelo de la parte superior. El conjunto, excepcional, se completaba con el fleco de bellota que aportaba una gracia sin par a la estética global de las bambalinas, que fueron salvajemente desmembradas por un «visionario» que, jugando a ser lo que no era, un genio como Rodriguez Ojeda, reutilizó el magnífico conjunto repartiendo los bordados entre sayas y mantos de camarín que hoy conforman el patrimonio de la Virgen de la Esperanza Macarena.

Cierto es que la Hermandad, consciente del estropicio, intentó recuperar este conjunto memorable, primero con las caídas realizadas por Victoria caro en 1940 y más tarde con las bambalinas de Esperanza Elena Caro, quien a principios de la década de los 60, intentó reinterpretar las piezas destrozadas en base a un diseño de Ignacio Gómez Millán fundamentado en aquellas antiguas bambalinas.

Pese a que muchos opinan que no son comparables, bien es cierto que también las piezas de Esperanza Elena Caro pueden ser catalogadas de excepcionales. Lo cual no es óbice para soñar cómo sería el maravilloso procesionar de la Virgen de la Esperanza Macarena con el mítico palio de Juan Manuel Rodríguez Ojeda completo si aquel iluminado no lo hubiese echado a perder.