El día en que quisieron fundar la Hermandad de Jesús Rescatado con la mirada puesta en «los frívolos cristianos, especialmente jóvenes, que fácilmente se dejan arrastrar del vértigo de las malas pasiones»

La historia de las corporaciones penitenciales que cuajan el universo cofrade de los cuatro puntos cardinales de Andalucía se nutren de una multiplicidad de episodios que conforman la memoria colectiva de sus gentes y determinan irrenunciablemente su idiosincrasia. Pedazos de historia que pertenecen a su esencia más íntima, muchas veces desconocida por buena parte del gran público. La Hermandad de Jesús Rescatado es una de las corporaciones que atesora una de las devociones esenciales de la ciudad de San Rafael. Devoción que se pierde en la memoria de los tiempos desde que 1713 Díaz de Pacheco gubiase la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado y que terminó traduciéndose en 1941 en la actual cofradía.

Una vinculación con el pueblo de Córdoba que tiene importantes episodios históricos como la presencia de la Hermandad en el lejano 1771, fecha en la que el Conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla, ordenarse al Consejo de Córdoba la elaboración de un informe sobre las cofradías y fiestas religiosas de la ciudad en la que aparecía la Hermandad del rescatado advirtiendo no obstante de su estado decadente y la falta de hermano mayor por lo que ni siquiera realizaba estación de penitencia y era la comunidad la que sostenía el culto.

Deriva acrecentada en el siglo XIX a consecuencia de la invasión napoleónica que propició un importante expolio a lo largo y ancho de toda la geografía española provocando la clausura del convento de los trinitarios y el traslado de la imagen de Jesús Rescatado y multiplicada por el tristemente recordado decreto de 1820 dictado por el obispo Pedro Antonio de Trevilla que reducía la celebración de la Semana Santa la procesión del Viernes Santo y por ende la decadencia y la desaparición de algunas de las cofradías históricas de la ciudad. Las exclaustraciones y desamortizaciones perpetradas por los gobiernos liberales que sufrió España terminaron de poner la puntilla a las hermandades cordobesas.

La segunda mitad del siglo XIX supuso un cambio considerable para la religiosidad popular en el seno de Córdoba. El 1852 la Hermandad del Buen Suceso y Ángeles de San Andrés, por intercesión del alcalde, formularon solicitud al párroco de San Lorenzo para obtener la preceptiva autorización para poder procesionar la imagen de Jesús Rescatado en la procesión del Viernes Santo evidenciando la importante devoción que no obstante profesaba el pueblo de Córdoba a la imagen del Señor. Una presencia que volvería a repetirse un año después, 1853.

Una década después, entre 1864 y 1868, vuelve a aparecer el nombre de la Hermandad de Jesús Rescatado o de Jesús Preso en los anales de la ciudad en virtud de los documentos que se conservan relativos a las reuniones organizadas por el Ayuntamiento de Córdoba con motivo de la organización de la procesión del Viernes Santo en la que se menciona esta corporación y se indica que sus túnicas eran moradas y blancas. En 1879 tras la desaparición de la celebración pública de la Semana Santa de Córdoba sufrida en el Sexenio Democrático, Teodoro Ramírez de Arellano menciona a la Cofradía del Rescatado diciendo de ella que se encontraba «casi disuelta» si bien formó parte, el 22 de mayo de ese mismo año, junto con otras once hermandades, en una procesión de acción de gracias con motivo de la inauguración del pontificado de León XIII. El final del siglo XIX, tras el último dato disponible relativo a una estación de penitencia la de 1886, supuso la extinción de la Cofradía del Rescatado.

No es hasta la segunda década del siglo XX cuando existen datos oficiales que mencionan a la imagen del Señor. Así, en 1922 el paso de Jesús Rescatado fue utilizado por la Hermandad de la Expiración que no podía utilizar el suyo por tener determinados desperfectos. En 1925, la imagen volvió a formar parte de la procesión oficial del Santo Entierro y tres años después, en 1928, procesión o el Miércoles Santo integrando la Cofradía de Jesús del Calvario, un hecho derivado de la inexistencia de hermandad en torno al Señor de Córdoba.

La Guerra Civil supone un cambio sustancial para la religiosidad popular andaluza, de forma particularmente acusada en el caso de la Semana Santa de Córdoba. En 1937 se fundan dos hermandades: la Hermandad del Descendimiento y la del Cristo de la Misericordia. Detrás vinieron muchas otras y la de Jesús Rescatado llegó oficialmente en 1941, fecha de su erección canónica si bien desde dos años antes la imagen ya recibía culto por un grupo de cofrades llegando a procesionar en 1939, la tarde del Viernes Santo, abriendo la procesión oficial del Santo Entierro.

Sin embargo pese a que la fundación oficial de la actual hermandad está datada en el 20 de agosto de 1941, en virtud de la aprobación de los primeros estatutos por parte del obispo Pérez Muñoz, la prensa local narra un episodio precedente fechado el 26 de octubre de 1919. El Diario de Córdoba anunciaba un día antes, en medio de la crónica de la celebración de la festividad de San Rafael, «el día de los cordobeses», la celebración, al día siguiente, a las 5 de la tarde, de una solemne función religiosa en honor de Nuestro Padre Jesús Rescatado con motivo de la inauguración de la nueva hermandad que se trata de establecer en la iglesia de los Padres de Gracia.

El anuncio indica que terminada la función se procederá a la constitución de la primera Junta de Gobierno y añade que «algunos católicos cordobeses, muy devotos de la imagen que se venera en la iglesia de los Padres Trinitarios, venían hace tiempo manifestando sus vehementes deseos de que se estableciera una hermandad bajo la advocación de tan milagrosa como venerada imagen cuyo objeto fuera no solo dar culto a la Sagrada efigie con el mismo esplendor que en tiempos pasados sino a los frívolos cristianos, especialmente jóvenes, que fácilmente se dejan arrastrar del vértigo de las malas pasiones».

Con este objetivo -indica la noticia- se «avistaron con el Padre Superior de los Trinitarios, quien desde el primer momento prestó el calor de su más decidido apoyo a la hermosa idea y en muy poco tiempo se han alistado en la nueva hermandad cerca de 150 socios» y precisa que «para la constitución definitiva de la naciente cofradía se celebrará la función religiosa tras la cual se pasará a la sacristía del convento donde se procederá inmediatamente al nombramiento de la primera Junta de Gobierno». Resulta obvio que aquella iniciativa no terminó cuajando, por razones que no hemos logrado dilucidar, pero probablemente fue el germen que apenas dos décadas después se materializaría en la actual Hermandad de Jesús Rescatado. Un llamativo episodio que también forma parte de la historia de las cofradías cordobesas.