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El Capirote, Sevilla, 💙 Opinión

Ni cofradías en la calle ni alternativas

Del optimismo del actual presidente de la Junta de Andalucía a la oposición de los obispos del sur de España han pasado tan solo unos días. Una cuestión de la que también forman parte los presidentes de los organismos cofradieros de las capitales andaluzas y Jerez de la Frontera, que se reunieron en Antequera. Al final, perspectivas diversas sobre una misma realidad que augura una Semana Santa sin cofradías y sin alternativas a esta.

Con las últimas informaciones sobre las vacunas que siguen su curso, con un importante número de casos con efectos secundarios importantes, la tan ansiada nueva normalidad se retrasará más de lo previsto. Según estiman, las vacunas estarían disponibles a mediados del próximo año, si las siguientes fases avanzan sin complicaciones. Y aunque se vacunase a la población a principios de 2021 la Semana Santa con las cofradías en la calle sería un tema que seguiría sin poder hacerse realidad, dado que en vacunar solo a las personas de riesgo se tardarían meses. Por lo que entraríamos en Cuaresma con veneraciones, distancias de seguridad, aforos y mascarillas. Inevitablemente ejercicios que han llegado para quedarse más de lo previsto.

Los obispos han sabido ver con distancia todos los problemas que se acarrearían con las alternativas que ya recorren foros, redes sociales y tertulias cofradieras. Ávidos de una Semana Santa como la recordamos y como nos gusta vivirla se han percatado de los problemas que supondría celebrar una serie de actos que viniesen a sustituir la presencia de pasos en las calles. Si no puede haber procesiones, ¿Por qué buscar alternativas?

Hay quien soñaba con pasos en la catedral o con misas al aire libre como la celebrada en San Lorenzo. ¿Alguien ha pensado en la problemática que supondría que algunas hermandades sacasen a sus titulares a plazas para la celebración de eucaristías y otras no? No todas disponen de un amplio espacio. ¿Algunos han imaginado lo que supondría el centro de la ciudad con grandes colas para acceder al primer templo de Sevilla para contemplar las imágenes? ¿Qué distancias de seguridad iban a guardarse si en condiciones normales vemos que pocos acaban respetando las indicaciones que emanan de Sanidad? ¿Nadie ha pensado en el caos que supondría que las iglesias mostrasen las imágenes sobre sus pasos preparados para una salida que no va a producirse? ¿Acaso la concentración de actos no provocaría más gente en las calles traduciéndose en una propagación más rápida del virus? Los diez obispos con sede en Andalucía han sabido verlo. Y aunque nos cueste aceptar la realidad que se avecina los tiempos exigen dosis de sensatez.

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