El día más especial para la Virgen de las Angustias

San Agustín ha sido testigo de una jornada para la historia, en torno a la Virgen de la Angustias, la joya del inmortal imaginero Juan de Mesa, que ha protagonizado un singular besamanos de carácter extraordinario con motivo del trigésimo aniversario de la coronación canónica que tuviese lugar en 1987. 

Para celebrar está efemérides, la Reina de San Agustín ha lucido espléndida en virtud de las manos de Manuel Jiménez, un incomparable artista de lo efímero, que pasa por ser el mejor vestidor del actual panorama cofrade contemporáneo de la ciudad de Los Califas.

La obra culmen de Juan de Mesa ha lucido una joya muy especial, de la que dimos cuenta en Gente de Paz el pasado mes de marzo, donada por un grupo de devotos, diseñada y ejecutada por el orfebre cordobés Jesús Amaro, otro de los artistas emergentes que ha logrado ocupar un lugar de privilegio en el elenco de grandes artistas nacidos en la ciudad de San Rafael, en virtud de su incontestable capacidad artística evidenciada en multitud de exitosos trabajos diseminados por los cuatro puntos cardinales de la geografía cofrade.

Se trata de un broche pectoral en forma de corazón ejecutada en plata de ley y bañada en oro de 24 kilates, que contiene un «Ave María» en baño de oro blanco con incrustaciones de piedras semi-preciosas y cristales Swarovski.

Una pieza, que se compone de un corazón flanqueado por dos ángeles y rematada por una corona real en alusión a la coronación canónica de la dolorosa, de un incalculable valor patrimonial y un trascendental contenido simbólico para un jornada que ha hecho historia y que ha culminado con un magnífico concierto ofrecido por la Banda del Círculo Cultural Caliope de Fernán Núñez y la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Espinas, pasado y presente del acompañamiento musical de la Virgen de las Angustias que han ofrendado su magnífico repertorio a la Madre de Dios. Un concierto que sirvió para que la excelente cordobesa estrenase su nueva marcha «Y fue azotado», una pieza compuesta por el magnífico tándem Fran Ortiz y Sergio Larrinaga, dos de los más grandes autores del actual panorama de la música procesional contemporánea.

La incomparable singularidad de la escena dispuesta por el equipo de priostía de la corporación del Jueves Santo, ha estribado además en la disposición de la imagen que no ha tenido en su regazo a si Hijo muerto, como es habitual en el conjunto iconográfico concebido por el genio De Mesa, ofreciendo una escena poco habitual que ha despertado el comentario de muchos de los cientos de devotos que se han dado cita en el templo para reflejarse en las pupilas de la Madre de Dios. Una jornada para la historia que la hermandad de las Angustias ha vivido con plena intensidad a orillas de la más bella flor de cuántas habitan el Vergel de la religiosidad popular de la ciudad de Córdoba.