El Rincón de la Memoria, El Rocío

El día en que la Reina de las Rocinas se convirtió en la Virgen del Rocío

​Ocurrió un 29 de junio de 1653, Festividad de San Pedro. Aquel día, los almonteños juraron y proclamaron a Santa María de las Rocinas, Patrona de Almonte, y así lo cuenta la historia, en virtud de un juramento realizado, en nombre de todos los vecinos del pueblo, por el Concejo de Justicia y Regimiento de la Villa, la Venerable Cofradía de Santa María de las Rocinas y el Clero Parroquial.

Coincidiendo con aquel acto el pueblo de Almonte se pronunció mucho antes que lo hiciesen muchas otras hermandades penitenciales y lefíticas, incluso mucho antes de que la propia Iglesia Católica se decantarse de manera oficial al respecto, sobre la entonces controvertida cuestión la Inmaculada Concepción de la Virgen María, aceptando y jurando a favor de lo que terminaría siendo un dogma para todos los católicos, adelantándose así, a su proclamación por parte del Papa Pío IX, que tuvo lugar en 1854.

No fueron estos dos  los únicos hechos singulares  que acontecieron aquella histórica jornada ya que fue precisamente a partir de aquel acontecimiento que forma parte de la memoria colectiva rociera cuándo se comienza a llamar a la Virgen con el nombre de Rocío, en lugar de Rocina, denominación que terminaría adoptando la aldea donde se venera la Imagen. Cómo es de sobra conocido ese nuevo nombre fue elegido en alusión a que la Virgen del Rocío es la Virgen de Pentecostés, cuestión que derivó en el traslado de la fecha de la fiesta de la Virgen, del 8 de septiembre, a la solemnidad de Pentecostés, tal y como se celebra en la actualidad.

En aquellos tiempos era Pontífice de la Santa Iglesia Católica S.S. el Papa Inocencio X, reinaba en España S.M el Rey D. Felipe IV y era señor de la villa de Almonte D. Gaspar Alonso Pérez de Guzmán, IX Duque de Medina Sidonia.

Hoy, más de tres siglos y medio después de una jornada que significó una auténtica metamorfosis para el hecho rociero modificando su mismísima esencia de manera decisiva, haciendo crecer la semilla rociera por el mundo entero hasta brotar en los lugares más insospechados expandiendo el camino maná del cielo en forma de imperecedero Rocío por los cuatro puntos cardinales de este mundo que cada vez más late y vibra por la Reina de las Marismas.


Bibliografía: Hermandad Matriz de Almonte