Pentagrama, Sevilla

El emotivo aplauso que abrazó la Madrugá de Sevilla a sones de La Saeta

La llegada de la Hermandad de la Esperanza de Triana a la carrera oficial era uno de los momentos más esperados de la Semana Santa de Sevilla, amén del incuestionable arraigo popular de la corporación de la Madrugá del Viernes Santo.

La cofradía trianera brindó a la Campana, Sevilla y todo el universo cofrade un transitar por la Plaza de la Campana brillante en sus dos pasos. No obstante, la entrada en tal enclave por parte del paso de misterio de las Tres Caídas bien podría calificarse de apoteósico. Para sorpresa de todo el mundo, revirando hacia Sierpes La Banda de Cornetas y Tambores de las Tres Caídas de Triana hacía sonar dos marchas propias de agrupación musical, que fueron adaptadas a la perfección al estilo de la corneta y el tambor: «Nazareno y Gitano» y «La Saeta», a modo de homenaje a dos cofrades sevillanos ilustres que nos dejaron antes de tiempo: Pascual González, de Los Cantores de Hispalis, autor de muchas obras musicales que permanecerán en el arraigo popular sevillano, así como de algunas marchas, como por ejemplo la propia «Nazareno y Gitano», y Juanma Martín, capataz histórico del Señor de la Salud de los Gitanos.

Precisamente, el paso del titular cristífero de los Gitanos se encontraba arriado en su camino hacia la carrera oficial, encarado a la Plaza de la Campana a varias decenas metros de la corporación trianera. Cuando sonaban los acordes de «La Saeta», toda la Campana y también el público que disfrutaba del moreno semblante del Señor de la Salud rompía en un sincero y emocionado aplauso ante la incuestionable belleza del momento protagonizado por las dos imágenes sagradas al son de la música de la Banda de las Tres Caídas de Triana.