El enigma de la «hermosa desconocida» de Antonio Illanes

Este lunes, 31 de julio de 2017, se cumplen 46 años del día en que fuese bendecida una de las bellezas más desconocidas del imaginero Antonio Illanes de cuantas se reparten por los cuatro puntos cardinales de la ciudad de Sevilla. Una imagen dotada de una belleza singular e insustituible y que muchos cofrades no identifican como obra del autor de la Virgen de la Paz a resultas de que el escultor José Rodríguez Rivero-Carrera la remodeló de manera sustancial en el año 1983, haciéndola suya. De hecho, la propia hermandad de la Lanzada afirma en sus medios oficiales de información que la imagen de Nuestra Señora de Guía, puede considerarse obra del Rodríguez Rivero-Carrera.

No obstante la imagen fue originalmente tallada por el imaginero Antonio Illanes Rodríguez y bendecida el 31 de julio de 1971. Mide 1.62 metros y en su realización se empleó madera de ciprés, siendo su estilo el neobarroco. La advocación de Guía es de las más antiguas ligadas a la hermandad de la Lanzada, siendo precisamente ésta la primera de carácter mariano asociado con la corporación del Miércoles Santo. No obstante, en 1642 y tras realizarse la fusión con la hermandad de gloria de Nuestra Señora del Buen Fin, la Lanzada la adoptó como titular principal suprimiéndose tanto la advocación como la original imagen de la Virgen de Guía. Sin embargo, a comienzos de los años 30 se recuperó esta hermosa advocación y se encargó una nueva efigie al escultor Antonio Illanes, saliendo en el paso de palio entre los años 1931 y 1935, pasando de nuevo al paso de cristo en el 36.

Tras algunas modificaciones, esta imagen fue retirada del culto allá por el año 1940. Según afirma la hermandad en su página web, cuando en 1971 se inician las gestiones para realizar el paso de palio de María Santísima del Buen Fin, se recupera la idea de volver a colocar a esta titular en el paso de palio, encargándose para ello una nueva imagen al escultor Antonio Illanes. Tras no ser del agrado de los hermanos, en el año 1983 se encarga al escultor Rivero-Carrera una remodelación de la efigie, siendo esta tan profunda que la actual puede considerarse obra suya.

Se da, no obstante, la curiosa circunstancia de que el ABC de Sevilla del 1 de agosto de 1971, al referirse al acontecimiento que fue protagonizado por la dolorosa y presidido por José Talavera Lora, párroco de San Andrés, se refiere a la imagen como la misma que fuera realizada por Illanes en 1931, que «después de la guerra civil fue guardada hasta ahora, en que le autor la ha restaurado para, sustituyendo a la imagen de Nuestra Señora del Buen Fin, completar el paso del Cristo». Fuera o no la primitiva dolorosa de 1931, la Virgen de Guía ocupa, por derecho propio, un lugar de privilegio en el corazón de los hermanos de la Lanzada, muchos de los cuales desconocen la solución a este enigma.