Con motivo de la próxima celebración de la Letífica Procesión del Dulce Nombre, el sábado 22 de diciembre a la conclusión de la Eucaristía de las 11 de la mañana, la sagrada imagen del Dulce Nombre de Jesús ha sido entronizada en su paso procesional. Para la ocasión, y siguiendo el Evangelio de San Juan (10, 11-14) y el Salmo 23 » El Señor es mi Pastor», la Orden Seglar Servita de Carmona ha optado por representar la iconografía de Jesús como Buen Pastor, considerada como una de las primeras iconografías cristianas que se remonta al periodo paleocristiano y que siempre ha contado con una amplia aceptación por parte del pueblo cristiano, formando parte de las Antífonas Mayores que se interpretan en los últimos días del tiempo de Adviento.
La Sagrada Imagen del Dulce Nombre de Jesús porta nuevas vestiduras que vienen a engrosar el amplio ajuar del Divino Infante. Esta nuevas obra, realizada por Dña. María Dolores Rodríguez, se componen de dos partes claramente diferenciadas. El vestido, confeccionado con bordados en oro sobre raso de seda a partir de dos piezas de diferentes épocas, en la que descata notoriamente la saya de estilo rocalla ricamente bordada en oro datable en la segunda mitad del S. XVIII. El cuerpo, obra perteneciente a una obra de posterior factura que podría datarse en el S. XIX y que se encuentra decorada a base de pequeños dibujos realizados con gusanillo de hilo de oro. La obra se encuentra rematada con un encaje en hilo de oro del S. XVIII sobre un encaje plisado de bolillo manual español. Igualmente, la Sagrada Imagen del Dulce Nombre, porta un nuevo sombrero realizado con pasamanería del S. XVIII – XIX obra de Antonio Becerra, refajo de seda mexicano y báculo obra de Orfebrería Domínguez para el sonajero en plata de ley del S. XVIII.
El exorno floral de las andas procesionales se componen de novelis, leucadrendo, crisantemos, hojas de roble, margaritas, rosas y manzano que alude al Cantar de los Cantares «que ha sido tomado como símbolo de la cruz. Así mismo, decoran el risco diversas especies animales como tórtolas como símbolo de la dulzura y la debilidad (Sal. 74:19), mariposas y libélulas, que en los Bestiarios medievales representaban el alma humana como símbolos de la Resurrección, de la vida eterna y signo del alma redimida pues nace del agua (bautismo) y abandona su antigua piel (pecado).



















