Andalucía, España, Portada

El Gobierno de España continúa prohibiendo expresamente procesiones y besamanos en la fase 3 de la desescalada

Está por ver si la legislación que ampare la «nueva normalidad» permite o no estas manifestaciones de culto externo

Nada cambia para el culto externo tras la publicación, por parte del Gobierno de España, de la Orden SND/507/2020 publicada este sábado 6 de junio en el Boletín Oficial del Estado. No hay mención alguna en este documento que modifique las prohibiciones expresamente concebidas por el tándem PSOE-Podemos impidiendo procesiones, romerías, vía crucis y otras manifestaciones populares de religiosidad popular.

Una verdad irrefutable que constata una realidad que se encuentra a expensas de lo que ocurrirá en los próximos días cuando Sánchez e Iglesias, con el apoyo necesariamente cómplice de nacionalistas, independentistas y herederos de terroristas, hagan públicas las imposiciones que deriven de ese concepto que han venido en denominar, de manera eufemística, «nueva normalidad» que regirá la cotidianidad de millones de españoles presumiblemente hasta que una posible vacuna contra el virus sea una realidad. Está por ver si la legislación que ampare esa «nueva normalidad» permite o no estas manifestaciones de culto externo. 

Cabe recordar que la última mención al respecto procede de la publicación, el pasado sábado, en el Boletín Oficial del Estado, de la Orden SND/458/2020, de 30 de mayo, para la flexibilización de determinadas restricciones de ámbito nacional establecidas tras la declaración del estado de alarma en aplicación de la fase 3 del Plan para la transición hacia una nueva normalidad continúa prohibiendo expresamente las procesiones y otros actos públicos de culto externo. Ninguno de estos documentos, contiene cambio alguno para las celebraciones externas por lo tanto pese a que las restricciones asociadas a otras actividades se han ido relajando.

De modo que, con independencia de lo que puedan establecer las diócesis, haya el número de personas que haya, están terminantemente prohibidas, las procesiones, los rosarios de la aurora o los Vía crucis hasta que el Gobierno lo estime oportuno. Esto es lo insólito del asunto, que el gobierno podría haber dejado este asunto en manos de las diócesis y ha evitado hacerlo imponiendo la prohibición.

Ha sido en concreto en el Artículo 9, que lleva por título Lugares de culto en el que se indica que se permitirá la asistencia a lugares de culto siempre que no se supere el setenta y cinco por ciento de su aforo. El aforo máximo deberá publicarse en lugar visible del espacio destinado al culto si bien concreta que se deberán cumplir las medidas generales de seguridad e higiene establecidas por las autoridades sanitarias.

Respecto al resto de las limitaciones inherentes a otras actividades de culto, el BOE remite expresamente a los apartados 2 y 3 de la Orden SND/399/2020, de 9 de mayo, para la flexibilización de determinadas restricciones de ámbito nacional, establecidas tras la declaración del estado de alarma en aplicación de la fase 1 del Plan para la transición hacia una nueva normalidad. Es decir, a efectos de actividades de culto externo, procesiones, vía crucis, rosarios de la aurora y actos de similar índole, seguimos en fase 1 toda vez que «No se podrá utilizar el exterior de los edificios ni la vía pública para la celebración de actos de culto».

Adicionalmente, el gobierno mantiene la prohibición expresa de tocar o besar objetos de devoción u otros objetos que habitualmente se manejen, por lo que seguimos sin poder realizar besamanos por imposición del gobierno, más allá de lo que ha dictado al respecto la iglesia que es quien realmente debería regular al respecto.

Una prohibición que se mantiene junto con otras de similar calado como la del uso de agua bendecida y las abluciones rituales que deberán «realizarse en casa», la utilización de espacios con asientos individuales: una persona por asiento, debiendo respetarse, en todo caso, la distancia mínima de un metro y en el caso de espacios con bancos: una persona por cada metro lineal de banco. En los espacios sin asientos deberá situarse una persona por metro cuadrado de superficie reservada para los asistentes.

Complementando todo ello, se deberán observar otras consideraciones como el uso de mascarillas con carácter general. Antes de cada reunión o celebración, se deberán realizar tareas de desinfección de los espacios utilizados o que se vayan a utilizar, y durante el desarrollo de las actividades, se reiterará la desinfección de los objetos que se tocan con mayor frecuencia. Se organizarán las entradas y salidas para evitar agrupaciones de personas en los accesos e inmediaciones de los lugares de culto.

Se pondrá a disposición del público dispensadores de geles hidroalcohólicos o desinfectantes con actividad virucida autorizados y registrados por el Ministerio de Sanidad, en todo caso en la entrada del lugar de culto, que deberán estar siempre en condiciones de uso. Se facilitará en el interior de los lugares de culto la distribución de los asistentes, señalizando si fuese necesario los asientos o zonas utilizables en función del aforo permitido en cada momento. Finalmente, durante el desarrollo de las reuniones o celebraciones, se evitará el contacto personal, manteniendo en todo momento la distancia de seguridad, la distribución de cualquier tipo de objeto, libros o folletos y la actuación de coros.