La dolorosa de Capuchinos ya se encuentra en su paso de palio para el Magno Vía Crucis del 11 de octubre, luciendo estrenos y joyas con un profundo simbolismo de unión y fraternidad
La Virgen de la Paz y Esperanza ya se encuentra entronizada en su paso de palio en la iglesia conventual de Capuchinos, preparada para participar en el Magno Vía Crucis que se celebrará el 11 de octubre dentro del Año Jubilar. La corporación cordobesa ha querido hacer un gesto de hermandad hacia las demás dolorosas que comparten la advocación de la Esperanza y que también participarán en este acontecimiento histórico, en un emotivo guiño que refuerza los lazos de unión entre las cofradías.
Una estampa de elegancia clásica con detalles inéditos
Para esta ocasión, la Virgen viste su saya de salida, confeccionada en perfecta armonía con el manto procesional, además de una toca sobremanto de tul bordada en hojilla, que realza la sobriedad y el equilibrio de la composición. Como estreno, porta un tocado de punto Duquesa y punto de aguja del siglo XIX, acompañado de un pañuelo a juego, piezas de excepcional valor textil que aportan un toque de distinción y antigüedad.
Entre las novedades más significativas destaca un ramillete de olivo y azahar en plata y pedrería, creación del orfebre Rafael González (Lezque), donado por un grupo de hermanos y devotos. Esta pieza, de hondo simbolismo, une el olivo —símbolo de la paz— con el azahar —emblema de la esperanza—, en una metáfora perfecta del espíritu que encarna la titular de Capuchinos.





Un mensaje de fraternidad entre Esperanzas
La Virgen luce también un conjunto de joyas de especial relevancia devocional. Entre ellas sobresale su característico broche de las palomas, signo identificativo de la hermandad y emblema de concordia. Porta asimismo el rosario regalado por la Hermandad de la Expiración con motivo de su Coronación Canónica, un detalle particularmente emotivo en este mes del Santo Rosario.
Completan su ajuar los obsequios ofrecidos por las hermandades de la Cena (cuya dolorosa, la Esperanza del Valle, participará en el acontecimiento), la Esperanza y la O, todas ellas participantes igualmente en el Vía Crucis Magno, conformando así un gesto de comunión y fraternidad entre las cuatro Esperanzas que saldrán a las calles de Córdoba en una cita de excepcional significado espiritual.
Con esta cuidada puesta en escena, la Hermandad de la Paz y Esperanza proyecta una imagen de devoción, elegancia y unidad, ofreciendo un mensaje de fe compartida que enlaza tradición, arte y sentimiento en el corazón de Capuchinos, epicentro de la devoción a la Reina de la Paz.





