El hermano mayor de La Milagrosa responde a las polémicas en torno a Virgen de los Reyes y la Guardia Judía: “Creemos que el paso que damos con Virgen de los Reyes es buscar la excelencia y algo más que no nos podía dar Redención, llámese obra social, y lo he aprovechado de cara a la hermandad y a Cáritas”

Javier Martín aborda los primeros meses al frente de la Milagrosa

El hermano mayor de la Hermandad de la Milagrosa, Javier Martín, elegido el pasado mes de septiembre, ha comparecido en el programa La Pasión de 7TV, conducido por Víctor García Rayo, donde ha realizado un balance pormenorizado de sus primeros meses de gestión al frente de la corporación. La intervención se produce en un contexto especialmente significativo, a escasos días de que la hermandad se convierta en cofradía por las calles de Sevilla.

Durante la entrevista, Martín ha ofrecido una reflexión abierta sobre su etapa inicial, marcada por decisiones relevantes y por un proceso de adaptación a las exigencias del cargo. En este sentido, ha reconocido la intensidad del desempeño como hermano mayor, señalando que se trata de una responsabilidad sometida a una notable presión, tanto interna como externa.

El cambio de banda: “Buscamos la excelencia y algo más”

Uno de los asuntos más destacados abordados ha sido la decisión de sustituir a la Agrupación Musical de la Redención por la banda de la Virgen de los Reyes tras el paso de misterio, una medida que generó debate en el entorno cofrade.

El hermano mayor ha querido dejar patente su agradecimiento hacia la formación saliente, subrayando su calidad musical: “Redención es una banda buenísima, es una banda ‘top’, y yo estoy eternamente agradecido por el sacrificio y compromiso que ha tenido”. No obstante, ha defendido que el cambio responde a una decisión meditada por la junta de gobierno, orientada a avanzar en determinados aspectos: “Creemos que el paso que damos con Virgen de los Reyes es buscar la excelencia y algo más que no nos podía dar Redención, llámese obra social y lo he aprovechado de cara a la hermandad y a Cáritas”.

Martín ha matizado que esta valoración no implica desmerecer a la anterior formación, insistiendo en que ambas bandas poseen un alto nivel: “Redención es buenísima y Virgen de los Reyes también lo es, pero ahí entran los gustos de cada junta de gobierno”. Asimismo, ha contextualizado el cambio dentro de la dinámica habitual de las hermandades: “Las hermandades cambian de cerería, de enseres o de túnicas, y las bandas son también proveedores, como los capataces u otros servicios”.

El dirigente ha reconocido igualmente el impacto emocional de la decisión, aludiendo al vínculo existente entre músicos y devotos: “Duele porque había gente de Redención que adora al Señor de la Esperanza, igual que hay gente en Virgen de los Reyes que también lo adora; el Señor es de todos, de toda Sevilla”.

La polémica de la Guardia Judía: autocrítica y rectificación

Otro de los episodios abordados ha sido la controversia generada en torno a la Guardia Judía, respecto a la cual Martín ha realizado un ejercicio explícito de autocrítica. Desde una posición de humildad, ha reconocido errores en la gestión del asunto: “Creo que me equivoqué, fallaron los tiempos y mi junta de gobierno no supo entender por dónde quería que fuera la Guardia Judía”.

El hermano mayor ha explicado que el principal desacierto fue la comunicación pública de decisiones internas: “El error que cometí fue comunicar oficialmente en redes que se cesaban los cargos; sinceramente, eso fue un error porque era algo interno que debía haberse tratado de otra manera”. Tras este episodio, ha señalado la importancia del asesoramiento recibido: “Después de hablar con mi director espiritual, José Antonio Plata, te hace ver cosas que antes no has visto”.

Como consecuencia, la hermandad optó por rectificar y mantener los mandos existentes, priorizando la estabilidad: “Tomé la decisión unilateral de continuar con los mismos mandos, sobre todo por la estabilidad de la hermandad, porque aquello no podía ser un terremoto”. En este sentido, ha enfatizado que la institución debe situarse por encima de cualquier circunstancia personal: “La hermandad está por encima de hombres y de todo”.

Asimismo, ha defendido la necesidad de reconocer los errores como parte del aprendizaje: “De los errores se aprende, hay que ser humilde siempre, y si fallas tienes que reconocerlo y pedir perdón”. Martín ha admitido que su experiencia en el cargo se está construyendo progresivamente: “Nunca he sido hermano mayor y voy aprendiendo conforme avanzo en la legislatura”.

Dimisiones y presión en el gobierno de la hermandad

En el transcurso de la entrevista, el hermano mayor también ha abordado las dimisiones producidas en la junta de gobierno, cifradas en dos casos. Según ha explicado, una de ellas respondió a motivos personales, mientras que la otra estuvo vinculada a presiones derivadas del contexto de la Guardia Judía.

Pese a estas salidas, ha destacado que ambas personas continúan colaborando activamente con la hermandad, lo que refleja una continuidad en el compromiso. Martín ha señalado igualmente que la presión asociada al cargo ha sido considerable: “La presión que sufre un hermano mayor es muy grande”, reconociendo que ha podido sostenerla con dificultad, en contraste con otros miembros que no han logrado soportarla en igual medida.

Una etapa de cambios en una Semana Santa dinámica

Finalmente, Martín ha contextualizado las decisiones adoptadas dentro de una visión dinámica de la Semana Santa sevillana, subrayando que se trata de una realidad en constante evolución: “La Semana Santa de Sevilla es cambiante y no hay nada fijo”. En este marco, ha defendido la legitimidad de introducir modificaciones desde nuevas juntas de gobierno: “No significa que lo anterior estuviera mal hecho, todo lo contrario, pero cada equipo toma decisiones que cree que pueden beneficiar a la hermandad”.

La intervención concluye así con una imagen de gestión marcada por la toma de decisiones, la autocrítica y la adaptación, en un momento clave para la Hermandad de la Milagrosa, que se prepara para afrontar una nueva etapa en su trayectoria penitencial.