Donada a la Cofradía de la Santa Vera Cruz por el montillano Andrés de Mesa en 1576 es uno de los mejores exponentes del barroco colonial que llevaron los españoles a las Indias. De tamaño superior al académico y con una altura de 210 centímetros, la imagen está construida con una mezcla de fibras vegetales de caña de maíz y encolados
Una de las imágenes más espectaculares de cuantas se darán cita en el Vía Crucis Magno que acogerá la ciudad de Córdoba el próximo mes de octubre es el impresionante Cristo de Zacatecas, titular de la Hermandad de la Vera Cruz de Montilla que ha aceptado la invitación para participar en este acontecimiento singular. Cabe recordar que enmarcado en los actos a celebrar en la Diócesis de Córdoba con motivo de la celebración del sexto centenario del rezo del Vía Crucis en Occidente, la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba va a organizar, como acto central, un Magno Vía Crucis en el entorno de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, a priori presidido por el Obispo Demetrio Fernández, el próximo 11 de octubre.
Este Magno Vía Crucis comenzará con la presencia de las reliquias del Beato Álvaro de Córdoba, continuando con las diferentes imágenes que representarán las diferentes estaciones del Vía Crucis. En conmemoración del año Jubilar «Peregrinos de Esperanza», se realizará un acto con las diferentes advocaciones marianas de la ciudad que ostentan el honor de llevar el nombre de Esperanza o lo simbolizan. La procesión estará dividida en cuatro bloques argumentales, dedicados a las ocho estaciones concebidas por el Beato Álvaro de Córdoba, a corporaciones dominicas, a la que pertenecía el beato, a las quince estaciones del viacrucis de San Juan Pablo II y a las Esperanzas, como un guiño al Año Jubilar en curso.
El Santo Cristo de Zacatecas es uno de los mejores exponentes del barroco colonial que llevaron los españoles a las Indias. De tamaño superior al académico y con una altura de 210 centímetros, la imagen está construida con una mezcla de fibras vegetales de caña de maíz y encolados. La imagen fue donada a la Cofradía de la Santa Vera Cruz por el montillano Andrés de Mesa en 1576 y en ese momento pasó a presidir el altar mayor de la desaparecida Ermita de la Vera Cruz, uno de los templos más antiguos de la villa. El edificio, con tres naves y dos puertas, estaba situado en la cumbre de la cuesta de la Vera Cruz, donde había un llano o plaza con el mismo nombre y que hoy es conocida como Cuesta del Silencio.
En 1720 se culminó el nuevo retablo mayor de la ermita, presidido por el Santo Cristo de Zacatecas.Tal y como relata un manuscrito de la época, el pueblo decidió encomendarse a este crucificado en la primavera de 1727, tras una larga temporada de sequía; después de dedicar los solemnes cultos y con el cielo totalmente despejado, comenzó un desfile procesional por las calles de la localidad que se vio repentinamente interrumpido por una impresionante tromba de agua que obligó al cortejo a cobijarse en el convento de Santa Clara. La lluvia, que duró varios días, sació la sed que venían sufriendo desde hacía algunos meses los campos montillanos y que amenazaba seriamente los víveres para el año siguiente.
La Ermita de la Vera Cruz se vio sorprendida por la invasión francesa en 1809. Por ello, la cofradía tuvo que desalojar el templo urgentemente, trasladando las imágenes a la Parroquia de Santiago. Cuando los rebeldes franceses abandonar el templo de la Vera Cruz, lo expoliaron y lo redujeron a cenizas. En 1816, el Ayuntamiento y la Parroquia de Santiago deciden edificar un cementerio para la ciudad en el llano de la Vera Cruz, derribándose así lo poco que quedaba en pie de la ermita y la casa del sacristán.
Una vez que la venerable imagen del Señor de Zacatecas está en la Parroquia de Santiago, la cofradía de la Vera Cruz la ubica en una capilla que hasta entonces había presidido el Cristo de La Yedra y que se encontraba en el lateral del templo en que actualmente se encuentra el sagrario.
En el siglo XIX, la imagen sufrió el robo de su corona y de sus potencias de plata. Afortunadamente, la rápida intervención de la Guardia Civil hizo que el ladrón fuera apresado en el camino de Aguilar, cuando emprendía su huida hacia la localidad vecina. Como escarmiento, los agentes de la Benemérita obligaron al delincuente a entrar andando a Montilla, desde la calle Fuente Álamo y hasta la prisión, mostrando en sus manos la corona y las potencias que había pretendido robar.
Aprovechando unas reformas que se llevaron a cabo en el templo parroquial y que finalizaron en 1932, el Santo Cristo de Zacatecas es trasladado junto con su retablo, a la capilla que hasta entonces había sido del Santísimo o del Sagrario. A partir de entonces, la Cofradía pasará a denominarse “Cofradía de Ánimas del Señor de Zacatecas”, y se le empiezan a dedicar otros cultos, como un Quinario que tenía lugar los cinco viernes de Cuaresma. La imagen estuvo expuesta en el Museo del Prado, integrando la exposición Tornaviaje. Arte Iberoamericano en España, que se celebró entre el 5 de octubre de 2021 y el 13 de febrero de 2022.





