A contracorriente | Paquili tenía que haberlo dicho en Pakistán

“Sevilla es la capital del mundo del arte sacro”. Así lo soltó y se quedó tan pancho. Y es que, entre miles de millones de estrellas y sus correspondientes planetas en la inmensidad del universo, somos tan miopes, ignorantes y, por ende atrevidos, que -en nuestras insignificantes parcelas vitales- nos creemos nuestros propios dioses, aunque nos vean rezar devotos en la banca de cualquier iglesia.

La frase de es de Francisco Carrera, el popular Paquili, y la lanzó en Marruecos durante unas jornadas avaladas por la Junta de Andalucía y con la presencia de la rubia consejera de Cultura, Patricia del Pozo, hablando de mestizaje, tolerancia y demás axiomas del credo contemporáneo y transversal a los distintos e iguales partidos políticos. Porque hablar de cofradías en Marruecos suena a broma, pero es real, terriblemente real.

Y en esas, Paquili fue uno de los invitados y ponentes, pues el dinero de la Junta da para mucho y se sigue vistiendo de promoción y encuentro, como en los tiempos no tan lejanos del PSOE. Y sirve, como hacen en la tele y en la radio de Canal Sur (las que pagamos todos), para darle voz a un artesano que, por mal que le pese, no es artista, sino lo primero.

Con amigos con gran poder mediático, no es de extrañar que Paquili fuera uno de los protagonistas de la santa cruzada contra los bordados de Pakistán, que cuestan un 90% menos de los que salen de un taller sevillano. Pero ojo, de cualquier taller de la provincia de Sevilla, de Córdoba o de Málaga, aunque Hispalis sea la capital del mundo y el resto de los artesanos sean paletos de pueblo, como se desprende de la afirmación marroquí de Paquili.

Aun así, no deja de ser curioso que vaya a Marruecos semanas después de cargar contra Pakistán. Tal vez, en un arrebato de valor, le pida a la consejera que organice unas jornadas en Islamabad y les dé fuerte y flojo a los bordadores locales, hasta que reconozcan que Dios creó a Sevilla y luego al resto del universo.