Córdoba, 💚 El Rincón de la Memoria

El intenso fervor al Cristo de la Expiración: Cuatro siglos de devoción

Los orígenes de la Cofradía penitencial del Cristo de la Expiración se remonta a la unión de las cofradías de San Acacio y San Diego de Alcalá,  ambas erradicadas en el templo franciscano de San Pedro el Real (actualmente la Iglesia de San Francisco y San Eulogio), enclavada en  pleno corazón de la capital cordobesa.

La iniciativa se lleva a cabo en 1612 mediante la firma por ambas partes de la correspondiente escritura, suscrita el 25 de Enero de ese mismo año, ante el notario de nuestra ciudad D. Felipe de Salaçar.

Entre las imágenes  pasionista que posee la cofradía de San Diego de Alcalá en 1612, inventariado en la fusión, destaca la imagen de un Crucificado de gran tamaño, un Jesús  Nazareno, Nuestra Señora y un San Juan, que procesionan en la estación de penitencia de la nueva corporación surgida con la de San Acacio a principios del mencionado año. La talla del crucificado se convierte  a lo largo del S. XVII en la efigie más  importante de la hermandad, venerándose bajo la advocación  de Cristo  de la Expiración.

La escultura ya se conoce con ese nombre en 1658 y durante el último  tercio de la centuria del seiscientos despierta un intenso fervor en el vecindario, de manera especial en la circunscripción parroquial de los santos Nicolás y Eulogio de la Ajerquía. El fenómeno  viene refrendado por una serie de indicadores significativos como las mandas de misas y el cambio de titularidad de la capilla de San Diego de Alcalá  que pasa a llamarse del Cristo de la Expiración.

La cofradía procesiona un total de cinco pasos, ocupando un lugar destacado el Santo Cristo de la Expiración, también se encuentra una Dolorosa que recibe culto bajo la advocación  de la Estrella, San Diego de Alcalá, San Juan y Santa María Magdalena, con unos gastos en 1616 de 618 reales destinados a la estación  de penitencia.

Dato curioso es el litigio mantenido en 1658 con las cofradías de la Soledad, Angustias y el Santo Sepulcro, debido al cambio del día  de salida del Jueves al Viernes Santo de la cofradía de la Expiración y la alteración  del orden de paso de las mismas, resuelto mediante acuerdo firmado en 20 de marzo de 1660 tras la intervención de la autoridad diocesana.

Durante el S. XVIII y principios del S. XIX la hermandad sigue teniendo una gran vitalidad a pesar de lo avatares políticos de  esas fechas, sobre todo con la incidencia  de la pensamientos ilustrados en la cofradías, a pesar de ello, un informe de febrero de 1771 ofrece una radiografía de las fiestas religiosas de nuestra ciudad que incluye los gastos de las 16 hermandades penitenciales existentes en esas fecha, entre ellas la del Cristo de la Expiración.

El siglo XIX es el de mayor dificultades para la Cofradía, debido a la invasión  napoleónica de principios de siglo, por lo que se ve muy mermada su actividad pese a los esfuerzos de la orden serafina en 1819 de revitalizar la actividad de las cofradías de la Vera Cruz y del Cristo  de la Expiración de la calle Feria, todavía existentes pero con una actividad muy limitada.

A este contexto hay que sumarle la promulgación del reglamento del obispo Trevilla de 1820 que limita a una procesión  los cultos de religiosidad popular en Viernes Santo.

Un inventario realizado en septiembre de 1861 de la Iglesia de San Francisco permite conocer las imágenes y los retablos presentes en el edificio en los que se encuentra la talla del Cristo de la Expiración, San Juan, la Magdalena, San Diego de Alcalá  y San Benedicto, la cuales,  excepto la última integraban los pasos del cortejo procesional en la tarde del Viernes Santo.

Y desde ahí llegamos a 1904, fecha en la que conocemos el traslado del Cristo de la Expiración  a San Pablo debido a la falta de un crucificado en dicha iglesia y la posterior reorganización  de la cofradía penitencial en 1918, la cual llega a nuestros días.

Según la regla 120 del Código Canónico “Toda persona jurídica es, por naturaleza, perpetua; sin embargo, se extingue si es legítimamente  suprimida por la autoridad competente, o si ha cesado su actividad por espacio de cien años».

Juzguen ustedes mismos…


Fuente bibliográfica: ARANDA DOCEL, J. 2019, “ El cristo de la Expiración  y la Semana Santa de Córdoba: Cuatro siglos de historia (1612-2018).

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