Sevilla

El mandamiento de la Candelaria y el Buen Fin

«Un Mandamiento nuevo nos dio el señor; que nos amaramos los unos a los otros, como Él nos amó». Es ésta la piedra angular de nuestro credo, el amor al prójimo, que lejos de disertaciones teológicas es el código por el que se rige el cristiano cofrade. Código en el que algunos llevados por la gracia de Dios se empeñan en llevar a cabo pese a quien pese, y superando cualquier circunstancia en contra.

Ejemplo fehaciente nos lo da la acción de caridad impulsada por la Junta de Gobierno de la Hermandad sevillana de la Candelaria, que tenía como pilar fundamental la Creación de la ASOCIACIÓN NUESTRO PADRE JESÚS DE LA SALUD, y cuya meta era potenciar el desarrollo de los niños, afectados de algún tipo de discapacidad psíquica, de entre 0 y 6 años, a fin de prepararlos para su inclusión en los centros de educación reglada. Para ello se preveía la creación de un Centro en el que se potenciaran las siete aéreas de desarrollo del infante definidas por Howard Gardner en sus estudios sobre la inteligencia emocional. Muchas horas y trabajos fueron invertidos para la consecución de ese sueño, muchas las personas que se comprometieron para ello, y muchas las gestiones ante diversas instituciones para solventar los elementos jurídicos, económicos, y educativos imposibles de soslayar en esta empresa. Sin embargo el sueño de toda una Hermandad pareció desvanecerse cuando diversos aspectos económicos y jurídicos pusieron un cerrojo definitivo al proyecto.

Pero un mandamiento de Amor cristiano para algunos hombres y mujeres de bien, comprometidos con su Fe, y militancia cofrade, no se agota en las trabas que el marco jurídico impone; se exploran enfoques alternativos y hallan soluciones. Es más fácil tal tarea teniendo presente la amantisima, por los protagonistas, advocación de Nuestro Padre Jesús de la Salud. Así a través del Plan de Desarrollo Candelario, que tiene como frontispicio en sus fines buscar soluciones a niños con especiales necesidades de atención en base a su discapacidad; extensión de un convencimiento profundo de la corporación del subterráneo que se conforma a través de su diputación de Caridad, y que le otorga un sello distintivo y propio; se ha conseguido llevar a buen puerto las intenciones implementandose a través del plan de ayudas “Salud y Luz Candelaria”,

En este punto aparece el «CENTRO DE ESTIMULACIÓN PRECOZ CRISTO DEL BUEN FIN» establecido para fines similares a los de la hermandad de la Candelaria, y que desde el 1 de Octubre de 1982 viene actuando por la integración social de niños con discapacidad, y sin posibilidades económicas para ser atendidos en centros privados; siendo el único centro gratuito en la ciudad hispalense habilitado para atender a los menores; contando para ello con el concurso de Especialistas en Psicología, Fisioterapia, para trabajar el campo del sistema motor, y de Logopedia, para complementar el tratamiento del área del lenguaje. El centro no podría funcionar sin la labor altruista de los hermanos de la Cofradía del Buen Fin, que se encargan de las áreas de dirección, secretaría y tesorería.

Vivimos inmersos en un entorno individualista que penaliza lo comunitario y religioso, sin embargo ayer por la tarde desafiando obstáculos y perniciosas modas, y llevados por el mandamiento de Jesús, se puso en marcha de manera formal el Programa de Ayudas “Salud y Luz Candelaria”, destinado a financiar anualidades completas de atención y tratamientos efectuados a niños con afección neurológica, psicomotora o sensorial, en el Centro de Estimulación Precoz Cristo del Buen Fin. El acuerdo entre ambas iniciativas e instituciones se firmó de manera solemne en la capilla Sacramental de la Iglesia de San Nicolás de Bari por don Justo Rufino Charlo, como Hermano Mayor de la Hermandad de la Candelaria; don Carlos Herrera Crusset como Diputado de Caridad de la Hermandad de la Candelaria; don José Luis Foronda Balbuena como Hermano Mayor de la Hermandad del Buen Fin; y don Javier Vega de la Peña como Director del Centro de Estimulación Precoz Cristo del Buen Fin.

Estamos seguros que la colaboración iniciada dará unos importantes frutos humanos y sociales, enmarcada, como está, por un amor que supera adversidades y prejuicios. Y es importante señalar que a sólo a dos semanas escasas del inicio de la Semana de Pasión las Hermandades no sólo hablan de “mudás” o papeletas de sitio, sino que su razón de ser cristiana, siempre a favor del prójimo necesitado o desfavorecido, es una vivencia diaria.