La Hermandad de la Vera Cruz de Gerena presentó este viernes la corona de la Coronación Canónica de María Santísima de la Sangre, una obra concebida y ejecutada por el orfebre cordobés Manuel Valera Pérez, cuya propuesta artística sobresale por la riqueza de su lenguaje ornamental, la profundidad de su simbolismo y la excelencia técnica alcanzada en cada uno de sus elementos. La presea, auténtica obra maestra de la orfebrería contemporánea, ha sido creada para convertirse en uno de los grandes referentes patrimoniales de la corporación, aunando tradición, devoción y un extraordinario nivel artístico.
Un discurso artístico inspirado en la magnificencia del Barroco
Desde la base hasta la cruz que culmina el conjunto, la corona desarrolla un elaborado discurso plástico inspirado en la exuberancia ornamental del Barroco, donde cada detalle ha sido concebido como parte de una composición perfectamente equilibrada.
Cartelas, broches y cintas engastadas se integran en un refinado entramado de formas y volúmenes que asciende con armonía a través de los seis imperiales, conduciendo la mirada hasta un resplandor de extraordinaria belleza, diseñado íntegramente a dos caras y concebido para ofrecer una riqueza visual desde cualquier perspectiva.
El simbolismo de la luz que envuelve a María
Uno de los aspectos más sobresalientes de la pieza reside en el magistral diálogo establecido entre el oro y los elementos blancos engastados, una alternancia presente tanto en los imperiales como en la ráfaga que trasciende el mero propósito ornamental.
Esta solución artística busca representar la luz que envuelve a la Santísima Virgen, dotando a la corona de un profundo contenido simbólico y de una identidad estética plenamente definida. En el corazón del resplandor aparece el anagrama de María, delicadamente enmarcado por dos pendientes de oro de joyería Dalmas, incorporados con absoluta naturalidad al conjunto compositivo.
Una ráfaga de extraordinaria riqueza ornamental
La ráfaga se remata con veinticuatro estrellas caladas, distribuidas en doce mayores y doce menores, enriquecidas con pedrería y sostenidas mediante delicadas tembladeras, un recurso que aporta dinamismo, movimiento y una especial luminosidad al conjunto.
Coronando toda la composición se eleva la cruz sobre el orbe, un elemento que recuerda que toda la grandeza de María Santísima encuentra su fundamento y plenitud en Cristo, verdadero Rey del Universo, convirtiéndose así en el culmen iconográfico y teológico de la obra.
Una ejecución de altísima complejidad técnica
La excelencia de la presea no se limita únicamente a su concepción artística, sino que encuentra un fiel reflejo en la complejidad de los procedimientos empleados para su realización.
En su ejecución confluyen técnicas de microfusión a la cera perdida, repujado, cincelado, filigrana, monturas artesanales y un minucioso trabajo de engastado, dando como resultado una corona realizada íntegramente en oro, enriquecida con circonitas y zafiros blancos.
Cada uno de estos procesos pone de manifiesto el elevado grado de especialización requerido para materializar una obra de estas características, en la que detrás de cada volumen, cada relieve y cada pieza engastada se esconden incontables horas de trabajo, precisión y oficio.
Una presea concebida para un momento histórico
La corona presentada por la Hermandad de la Vera Cruz de Gerena constituye una creación de extraordinario valor artístico, concebida para un acontecimiento de especial trascendencia como será la Coronación Canónica de María Santísima de la Sangre.
La obra de Manuel Valera Pérez sintetiza magistralmente la tradición de la gran orfebrería andaluza con un lenguaje propio, ofreciendo una pieza de excepcional riqueza formal y simbólica que eleva el patrimonio de la corporación y se presenta como una de las realizaciones más sobresalientes de la orfebrería religiosa contemporánea.















