La Cuaresma regala múltiples imágenes que aparentemente se repiten cada año, formando parte de su más profunda tradición pero, que como ocurre con la Semana Santa, son completamente distintas entre sí. Así ocurre con la escena que cada año protagoniza el Señor de la Caridad y su Bendita Madre, presidiendo el altar efímero concebido por el equipo de priostía de la corporación de San Francisco, para recibir el amor sincero de sus hijos que acuden a su presencia para entregarse por completo en cada una de las sesiones que conforman el Quinario que la hermandad consagra en su honor. Allí ha estado uno de sus hijos, nuestro compañero Antonio Poyato, para dejar testimonio gráfico de una imagen única e irrepetible, para que la Córdoba Cofrade pueda atesorarla para siempre.
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