La Santa Sede ha difundido en la noche del martes las primeras imágenes del Papa Francisco tras su fallecimiento, ofreciendo al mundo un retrato sereno y solemne del Pontífice en su féretro. La escena tuvo lugar en la capilla privada de Casa Santa Marta, residencia papal donde vivió desde el inicio de su pontificado, en 2013, rompiendo con la tradición de residir en el Palacio Apostólico.
Las imágenes, divulgadas por la Oficina de Prensa del Vaticano, corresponden al momento de la constatación oficial del fallecimiento, realizado el lunes 21 de abril a las 20:00 horas, según el protocolo establecido por la Iglesia Católica. En ellas, el Papa Francisco aparece vestido con una túnica roja, color litúrgico del martirio y símbolo de la pasión de Cristo. Lleva puesta una mitra blanca, el tocado episcopal, y un rosario negro entrelazado en sus manos, reflejo de su inquebrantable fe mariana.
El féretro que acoge sus restos es de madera sobria, revestido con terciopelo rojo, dispuesto con dignidad en el altar de la capilla, rodeado de un ambiente recogido y profundamente espiritual. Alrededor, sus colaboradores más cercanos y varios cardenales presentes en Roma oraron en silencio, dando inicio a los rituales funerarios que marcarán los próximos días.
Una despedida sin precedentes
Con su muerte, el Papa Francisco —nacido Jorge Mario Bergoglio en Buenos Aires— se convierte en el primer Pontífice fallecido tras la inédita coexistencia con un Papa emérito, Benedicto XVI, quien murió en 2022. Francisco deja una huella profunda por su carácter humilde, reformista y cercano, siendo el primer jesuita en llegar al trono de Pedro, así como el primer Papa latinoamericano.
La noticia de su fallecimiento ha conmocionado al mundo entero y ha dado paso a una movilización global de condolencias. Desde catedrales hasta pequeñas parroquias, se han celebrado vigilias, misas y toques de campanas en señal de duelo. En España, las diócesis de Aragón y otras regiones ya se han unido al luto mediante ceremonias litúrgicas especiales.
Comienzan los preparativos para el funeral
Mientras el cuerpo del Papa descansa en Casa Santa Marta, la Primera Congregación de Cardenales se reunió este martes en el Vaticano, en la Sala del Sínodo, para iniciar el proceso de organización de sus exequias. Este órgano colegiado tiene la responsabilidad de coordinar los actos funerarios, determinar la fecha del funeral y preparar el eventual Cónclave para elegir a su sucesor.
La fecha del funeral será el sábado 26 de abril a las 10 horas y el cónclave se abrirá entre el lunes 5 de mayo y el sábado 10 de mayo y el acto se celebrará en la Basílica de San Pedro, en una misa solemne presidida por el Decano del Colegio Cardenalicio.
De acuerdo con la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, tras la muerte de un Papa se observa un período de luto de nueve días, conocido como “novemdiales”, durante el cual se celebran misas en su honor, mientras se dispone todo lo necesario para su inhumación y la transición del poder pontificio.
Un legado indeleble
Francisco será recordado como un Papa de profundas reformas morales y estructurales dentro de la Iglesia. Promotor incansable de la justicia social, defensor de los migrantes, crítico del capitalismo desmedido y del cambio climático, su pontificado también estuvo marcado por desafíos internos, como la lucha contra los abusos sexuales y el saneamiento de las finanzas vaticanas.
Desde su elección el 13 de marzo de 2013, eligió el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís, símbolo de la pobreza, la humildad y la paz. Ese gesto fue la primera señal de un estilo pastoral más cercano al pueblo, alejado del boato y centrado en el Evangelio.
En vida, Francisco pidió que su funeral fuera austero. No quería un monumento personal, sino que su recuerdo perdurara en la acción pastoral de una Iglesia “en salida”, como él solía decir: una Iglesia presente en las periferias, servidora de los pobres y abierta al diálogo con el mundo.
Mientras se aguarda el anuncio oficial del funeral, millones de fieles se preparan para rendir homenaje a un Papa que, más allá de su papel como líder espiritual, fue un símbolo de esperanza, misericordia y compromiso humano.










