El Museo recupera un terno de estilo churriguera, datado en el siglo XVIII

La Hermandad del Museo ha recuperado un conjunto bordado en oro, compuesto por saya y manto, sobre tejido celeste y que, debido a su estado, la Virgen no podía lucirlo. El terno, de estilo churriguera, datado en el siglo XVIII, ya había sufrido algunas intervenciones anteriores, por lo que la Hermandad tenía como objetivo recuperarlo y seguir dándole uso.

Con tal motivo, la corporación hispalense contactó con el Taller de Bordados García y Poo para valorar el estado del bordado que, aun siendo muy antiguo, estaba en muy buenas condiciones. Junto al equipo de priostía, se trabajó en adecuar los diseños de ambas prendas al tamaño ideal, por lo que se añadieron al manto unas piezas bordadas, del mismo estilo y ejecución, que estaban olvidadas en un cajón.

Tras obtener el diseño, se empezó a trabajar en la limpieza de todas las piezas. Para ello se usaron productos naturales que respetaran la calidad y antigüedad de los materiales usados. Posteriormente, las piezas que lo necesitaron, se fueron restaurando con hilos de oro fino, lo más parecido a los que posee la obra. Se fueron sustituyendo. los que estaban en mal estado y reponiendo en aquellos lugares en los que faltaba.

Tras este trabajo tan minucioso, tocó el momento más bonito, y a la misma vez, el más arriesgado: elegir en nuevo tejido de soporte ¿continuar con el celeste o buscar unos tonos de terciopelo distintos? En este caso, el taller se decantó por arriesgar. Para el manto se eligió un tono gris plomado y para la saya un malva subido ¿Combinación explosiva? Si, pero elegante y diferente en su conjunto.

Una vez elegido los tejidos, los bastidores en el taller empezaron a montarse. Se comenzó así la última etapa: colocar las piezas según el dibujo y rematarlas con un sinfín de pequeños detalles: lentejuelas, canutillos, cordoncillos…

Una vez acabado este proceso, todas las prendas se forraron por su parte interior con tejido de algodón al tono. Como remate, se limpiaron los antiguos encajes de oro que tenía el conjunto bordado, recuperando de ese modo unos preciosos encajes de bolillo que engrandece aún más el resultado.

La Virgen de las Aguas ha lucido el flamante eterno en el besamanos extraordinario celebrado con motivo del Congreso de Hermandades que ha acogido la ciudad de Sevilla recientemente.