El obispo de Córdoba, Jesús Fernández González, se acercó este lunes a las familias de las decenas de personas heridas a raíz del grave accidente ocurrido el pasado domingo en el municipio de Adamuz. En un gesto de cercanía y consuelo, el prelado les brindó lo que definió como «la palabra más hermosa en estos momentos: el silencio y el abrazo«.
Mensaje de apoyo y solidaridad
En declaraciones a los medios, Monseñor Fernández González subrayó que, ante la magnitud de la tragedia, «las palabras sobran«, y reafirmó el compromiso de la Iglesia con quienes atraviesan estos momentos de dolor: «sepan que estamos a su lado«. El obispo expresó su esperanza de que el rescate de los cuerpos se complete lo antes posible y de que se esclarezcan las causas que provocaron este lamentable siniestro.
La respuesta de la comunidad de Adamuz
El párroco de Adamuz, Rafael Prados, detalló la rápida y solidaria respuesta del pueblo tras el accidente. Señaló que, a las 3:00 de la madrugada, todos los pasajeros ilesos ya habían sido evacuados gracias a la colaboración ciudadana. Los vecinos se volcaron con el operativo, proporcionando mantas, colchones, leche y café, y todo lo necesario para combatir el frío de la noche mientras se asistía a los afectados.
Apoyo espiritual y acompañamiento en el dolor
La presencia del obispo y del párroco refleja el papel de la Iglesia como soporte espiritual y emocional en momentos de crisis. A través de gestos de cercanía, acompañamiento y consuelo, se busca mitigar el impacto del suceso sobre las familias y la comunidad afectada, ofreciendo tanto respaldo humano como guía espiritual.
El accidente en Adamuz sigue siendo investigado, y las autoridades trabajan para recuperar los cuerpos y esclarecer las causas, mientras la comunidad continúa demostrando solidaridad y apoyo a quienes han sufrido las consecuencias del siniestro.





