El Obispo Munilla destapa la bochornosa excusa de la escena de la vergüenza de los Juegos Olímpicos

Paris era una Fiesta escribió el mítico Hernest Hemingway y, sirva de metáfora, en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de la capital francesa celebrada el pasado viernes también lo fue, pero a lo pobre, a lo woke, a la banalización de una cultura occidental del mundo en franca, nunca mejor dicho, decadencia. 

La indescriptible escenificación del lienzo de la Última Cena de Da Vinci al estilo “progre”, además de dejar una muestra de mal gusto, provocó la ofensa (lo que seguramente se perseguía) de miles de cristianos por todo el mundo. Curiosamente, desde un país presuntamente laico donde la proporción de población musulmana es apabullante.

La respuesta del Obispo

Tras el revuelo causado por la perfromance las excusas no se han hecho esperar, lo propio, daño hecho y perdón a su manera. Pero ha sido algo que no ha pasado desapercibido para el obispo de Alicante, José Ignacio Munilla. En su cuenta en la red social “X”, el prelado ha expresado que “ahora algunos pretenden negar la blasfemia de la ceremonia de apertura de las olimpiadas en París, arguyendo que la escena no pretendía representar al cuadro de la Última Cena de Leonardo Da Vinci, sino al Festín de los Dioses de Van Biljert (Siglo XVII)”.

En su mensaje, Munilla ha proseguido apuntando que “basten dos datos para aclarar las cosas: 1.- Si eso hubiese sido así, estaríamos en la misma situación, ya que aquella obra de Van Biljert fue considerada en su tiempo como provocadora y blasfema, por sus alusiones directas a Jesucristo.

2.- Pero es que, además, los mismos actores Drag king que representaron la escena de la ceremonia olímpica han reconocido al diario LeParisien que estaban representando la Última Cena de Leonardo Da Vinci, por lo que la excusa está totalmente de sobra. 

Por los menos, estos Drag King no son mentirosos, sino que dicen la verdad de lo que pretendían representar, que es lo que todos habíamos entendido”. 

Claro, como es habitual en el Obispo, termina el mensaje enlazando al medio francés Le Parisien.