Monseñor Demetrio Fernández asegura que “tienen importancia y mucha estas blasfemias, pero tenemos que mostrar la capacidad de Jesucristo y de su Iglesia de perdonar”
“Las blasfemias y los ultrajes no terminaron cuando crucificaron a Jesús, sino que también continúan hoy, concretamente, en la inauguración de los Juegos Olímpicos se hizo de manera solemne y esplendorosa una blasfemia en contra de la Eucaristía”.
Sin ambages, contundente y cargado de buenas razones se ha mostrado el Obispo de Córdoba, Monseñor Demetrio Fernández, sobre la polémica performance del cuadro de la Última Cena de Leonardo Sa Vinci que, a modo, ‘progre’ y desafiante a los sentimientos religiosos cristianos se vio en la capital francesa. País, por cierto, bastante más respetuoso con el Islam.
Perdón
Ha sido durante la homilía de este domingo, donde el prelado ha denunciado que “se intenta ofender a los cristianos, a Jesús que nos ha dejado en este sacramento lo esencial de su vida, pero sólo en la religión cristiana hay capacidad de perdonar como nos ha enseñado nuestro maestro Jesús cuando dijo: ‘Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen’, refiriéndose a los soldados que lo crucificaron”. Y ha añadido que “ese grito sólo ha salido del corazón de Cristo.
Sin embargo, el pastor de la Diócesis de Osio ha dado muestra de la grandeza del mensaje de Jesús y ha pedido el perdón para los causantes de este agravio. Eso sí, no ha escondido que “tienen importancia y mucha estas blasfemias, pero tenemos que mostrar la capacidad de Jesucristo y de su Iglesia de perdonar”.
Al hilo de ello, Monseñor Demetrio Fernández ha abundado en que “esto se convierte en una ocasión de evangelización que nadie más puede dar, solo el cristiano es capaz de perdonar aun sabiendo el dolor que produce esta ofensa”.
Eso para ahondar, finalmente en que “el perdón de Jesucristo para cada uno de nosotros es mayor que nuestras ofensas y el perdón de los cristianos es capaz de transmitirse incluso cuando se siente profundamente herido”. Ya que “el cristianismo no devuelve mal por mal, sino perdón y comprensión”.





