Sus apellidos son como el del actual obispo de Córdoba, Fernández González, aunque el nombre varía, no es Demetrio sino Jesús. El actual prelado venía de Castilla La Nueva y el que vendrá (según ha adelantado Religión Digital) es oriundo del Reino de León.
Pero al margen de las diferencias evidentes, hay más. Y es que, si se cumple el pronóstico, varios son los datos a tener en cuenta. El primero es que, como ya se señaló en este medio, desde la renuncia de Demetrio Fernández hasta la designación del nuevo obispo, ha transcurrido muy poco tiempo, en lo que a plazos vaticanos se refiere.
Apenas poco más de un mes si, como todo apunta, se oficializa en breve. Lo que muestra que no hay refrendo, desde las altas esferas, a la labor realizada por el aun pastor de la diócesis de Córdoba.
La segunda clave se encuentra en la transitoriedad del futuro obispo. En septiembre, Jesús Fernández cumplirá 70 años, por lo que, amén de la prórroga que le puedan dar, su labor en Córdoba es para cinco años. Un plazo muy concreto, por lo que podría tener igualmente un mandato concreto.
La tercera nota está en su perfil. El todavía obispo de Astorga tiene un marcado carisma social, muy en la línea del Papa Francisco.





