Mons. Jesús Fernández vincula la celebración eucarística con el compromiso hacia quienes sufren y recuerda que Cristo es “el único que puede mantener nuestra esperanza”
La solemnidad del Corpus Christi ha vuelto a desplegar este jueves una de las estampas más características del calendario religioso cordobés. Las calles del centro histórico se han engalanado para recibir el paso de la Custodia de Arfe, que ha recorrido diversos enclaves de la ciudad tras la celebración de la Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral, presidida por el obispo de Córdoba, mons. Jesús Fernández. La jornada ha congregado a numerosos fieles y visitantes que han acompañado una celebración que, de manera excepcional, se ha desarrollado este 4 de junio en lugar de la fecha habitual.
La modificación del calendario ha venido motivada por la próxima visita del Papa a España. Durante su homilía, el prelado cordobés ha explicado que el adelanto de la celebración responde al deseo de “permitir la participación de la Iglesia española en los actos presididos por el Pontífice”. En este contexto, también ha hecho referencia al lema elegido para la visita apostólica, “Alzad la mirada”, una invitación que, según ha señalado, conduce a dirigir la atención hacia Cristo, “el único que puede mantener nuestra esperanza”.
Una llamada a la paz en medio de un mundo marcado por los conflictos
La reflexión del obispo ha estado especialmente marcada por una insistente apelación a la construcción de la paz. En un escenario internacional condicionado por guerras, violencia e injusticias, mons. Jesús Fernández ha recordado que el Papa León XIV inició su pontificado con el saludo evangélico “Paz a vosotros”, una expresión que ha situado como referencia para la vida de los cristianos y para la acción pastoral de la Iglesia.
El prelado ha destacado además que el compromiso con la paz constituirá uno de los ejes fundamentales de la próxima visita pontificia a España, subrayando la necesidad de promover una cultura del encuentro y de la reconciliación en una sociedad cada vez más necesitada de concordia.
La Eucaristía como compromiso con quienes sufren
Durante su predicación, el obispo ha puesto el foco en quienes padecen las consecuencias de las desigualdades y las injusticias, invitando a los fieles a dirigir su mirada hacia los más vulnerables. En este sentido, ha reclamado una actitud de cercanía hacia los llamados “heridos de la humanidad”, insistiendo en que la celebración eucarística debe traducirse en un compromiso real con quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
“Las víctimas de las injusticias actuales y quienes trabajan por aliviar su sufrimiento constituyen una llamada para la Iglesia a comprometerse con la verdad, la justicia, el amor y la libertad”, ha manifestado el obispo durante la homilía.
El reconocimiento a la labor de Cáritas
Otro de los aspectos destacados de la celebración ha sido el reconocimiento al trabajo desarrollado por Cáritas, entidad a la que el obispo ha aludido expresamente para recordar la dimensión social inherente a la fe cristiana.
En este contexto, ha afirmado que “la comunión y la solidaridad con los más pobres son la consecuencia natural de quien participa en la Eucaristía”, subrayando que la vivencia auténtica de este sacramento debe llevar a los creyentes a construir relaciones fraternas, atender las necesidades del prójimo y trabajar activamente en favor de la paz.
Amplia representación eclesial, institucional y cofrade
La celebración ha contado con una nutrida participación de representantes de distintos ámbitos de la vida diocesana y civil. Han acompañado la procesión miembros del clero cordobés, catequistas, niños de Primera Comunión, integrantes de Cáritas Diocesana y numerosos fieles.
Asimismo, han estado presentes diversas autoridades civiles, entre ellas el alcalde de Córdoba, José María Bellido; el presidente de la Diputación, Salvador Fuentes; y el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Córdoba, Adolfo Molina. También han asistido diputados nacionales, representantes de la Audiencia Provincial, de la Brigada “Guzmán el Bueno X”, de la Subdelegación de Defensa, de la Real Academia y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Junto a ellos, la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba y representantes de numerosas corporaciones de la ciudad han querido acompañar el paso del Santísimo Sacramento por las calles cordobesas.
Música, altares y muestras de devoción durante el recorrido
La solemnidad litúrgica ha contado igualmente con la participación del Coro de la Catedral de Córdoba y del Coro del Seminario Conciliar San Pelagio, además de la presencia del obispo emérito de Córdoba, Demetrio Fernández.
A lo largo del recorrido, la Custodia de Arfe ha sido recibida por distintos altares instalados para honrar al Santísimo Sacramento. Entre ellos ha destacado el preparado por la Hermandad del Vía Crucis del Santo Cristo de la Salud en la confluencia de las calles Blanco Belmonte y Barroso.
También ha participado por primera vez en esta celebración la Hermandad de los Dolores de Alcolea, que ha levantado un altar junto al Conservatorio de Arte Dramático. En ese punto, el paso del Santísimo Sacramento ha estado acompañado por los cantos del coro de la parroquia de los Ángeles, completando una jornada en la que Córdoba ha vuelto a rendir honores públicos a la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Foto: Diócesis de Córdoba





