Sevilla, 💚 El Rincón de la Memoria

El palio de Gracia y Esperanza en la posguerra

Los fatídicos años de la Segunda República para las cofradías dejaron un triste recuerdo para la Sevilla cofrade de aquellos tiempos. En el caso de la Hermandad de San Roque, la junta de gobierno decidía suspender la estación de penitencia hacia la Santa Iglesia Catedral entre 1932 y 1935. En la Semana Santa de 1936 sería el ultimo año que las primitivas imágenes realizaran estación de penitencia, puesto que el inminente 18 de julio el templo de San Roque sería incendiado durante el inicio de la Guerra Civil Española, cuando también se perdieron numerosos enseres de la cofradía, como el nuevo y singular palio de la Virgen de Gracia y Esperanza, así como las imágenes titulares.

En el mes de noviembre, la autoridad eclesiástica aprobaba el traslado de la corporación a la Iglesia de Santiago el Mayor, donde comienza la reorganización de la misma.  Una vez establecida en el nuevo templo, se encarga a Manuel Vergara Herrera, hermano de la cofradía, una nueva imagen mariana bajo la condición de que fuera en la medida de lo posible similar a la talla desaparecida. La policromía corría a cargo del pintor sevillano Rafael Ortega. El estreno no se produciría el Domingo de Ramos de 1937 ante las inclemencias meteorológicas, trasladándose la salida procesional al Martes Santo junto a la corporación trianera de La Estrella. En aquel año sólo salió la Virgen de Gracia y Esperanza sobre el paso del Señor de las Penas, haciéndolo desde la Parroquia de San Ildefonso por las dimensiones del mismo.

En la Semana Santa de 1938, y ya con las dos imágenes titulares, la hermandad realiza estación de penitencia desde la Iglesia Conventual del Buen Suceso. Para tal ocasión, la Virgen de Gracia y Esperanza procesionaría bajo un sencillo palio de malla, no siendo hasta fines de año cuando doña Trinidad Recio realiza la donación de una corona para la dolorosa.

Con la excusa de buscar una imagen mariana que se pareciese a la desaparecida en 1936, los hermanos de San Roque acuerdan sustituir la que tenían en posesión y realizar el encargo de una nueva ejecución al imaginero Manuel José Rodríguez Fernández-Andes. La imagen se bendeciría el 30 de octubre de 1938 en la Iglesia de Santiago por parte de David Giménez Fernández. La anterior efigie de Manuel Vergara pasaría en 1941 a ser titular de la Hermandad de la Soledad de la localidad onubense de Aracena, donde recibe culto hasta hoy.

Una vez pasada la bendición, se encarga al Taller de Bordados de Carrasquilla la ejecución de un nuevo palio. Sin embargo, tras largas discusiones por no adaptarse el encargo a lo esperado, se llega al acuerdo de la devolución de tres mil quinientas pesetas, más una factura de cera atrasada que la Hermandad le adeudaba y la devolución del palio, del que la Hermandad nunca se hizo cargo.

Ya en 1939 se confeccionaría una nueva saya de salida y se lleva a cabo la compra de un terciopelo de seda verde para unas nuevas bambalinas de palio. No será hasta 1942 cuando se produce el estreno de respiraderos, maniguetas, juego de varales y jarras, todos ellos obras de Francisco Bautista. Ya en el verano de 1944, la corporación volvía a la Parroquia de San Roque, manteniéndose esta estética para el paso de Virgen hasta 1947.

Paralelamente a esta gran inversión del paso de palio, se lleva a cabo la compra de un tejido para una saya y manto; un traje completo de damasco morado; un manto blanco del mismo tejido y manto en damasco verde y oro. Además, los hermanos Merchante, Peña y Asenjo donaron una saya en tejido de raso blanco bordado en oro fino.

Fuente: Hermandad.

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