Después de un meticuloso proceso de restauración y reintegración, el antiguo palio de tul de hojilla de María Santísima los Dolores de Constantina ha recuperado su esplendor original. Esta joya del bordado sevillano, creada en 1913 por el taller de Juan Bautista Gimeno, ha sido restaurada por el taller de Jesús Castizo, quien ha logrado devolverle su majestuosidad y originalidad.
El palio, que fue el primero completamente calado de la ciudad, ha sido objeto de un proceso de restauración extremadamente complejo. Su delicado bordado en hojilla de oro sobre un finísimo tul de hilos metálicos de oro presentaba importantes pérdidas, especialmente en el perímetro, y su diseño original se había visto desvirtuado con el paso de los años.
Tras un exhaustivo estudio, el equipo de restauración fijó cada fragmento bordado para garantizar su conservación y procedió a la reintegración de las partes ausentes, respetando con la mayor fidelidad posible el estilo original de puntadas y los rizados de las hojillas. En este trabajo, se descubrieron dos etapas distintas de bordado, como son la cenefa perimetral y la gloria con la orla y otra parte de relleno que completa la superficie.
Para asegurar su preservación, el palio ha sido colocado en un bastidor de nueva factura con elementos específicos para su sujeción, permitiendo que luzca en todo su esplendor. Según Jesús Castizo, «desde mis inicios en la técnica del bordado en hojilla, este palio ha sido un referente de originalidad e inspiración por ser una joya del bordado sevillano».
Después de 112 años, el palio de los Dolores de Constantina vuelve a brillar con la majestuosidad de sus orígenes, pero con la huella imborrable del paso del tiempo. Esta restauración es un testimonio de la importancia de preservar nuestro patrimonio cultural y artístico, y de la dedicación y el esfuerzo de los profesionales que trabajan para mantener vivo nuestro legado histórico..











