La ciudad de Baeza se prepara para vivir uno de los acontecimientos religiosos más relevantes de su historia reciente tras conocerse que el Papa León XIV ha aprobado la Coronación Canónica Pontificia de la Santísima Virgen del Alcázar, patrona de la localidad. La noticia ha sido recibida con especial gozo en la diócesis de Jaén, al tratarse de un reconocimiento pontificio a una devoción profundamente enraizada en el corazón del pueblo baezano.
El anuncio ha llegado oficialmente al Obispado jiennense a través del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que ha remitido la concesión al Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez.
Un decreto pontificio remitido desde Roma
La confirmación de esta gracia se recoge en una carta firmada por el Prefecto del Dicasterio, el Cardenal A. Roche, en la que se adjunta el decreto oficial otorgado tras la solicitud enviada por el prelado jiennense el pasado mes de noviembre.
En dicha misiva se confiere la Coronación “en nombre y con la autoridad del Sumo Pontífice” a la venerada imagen de la Bienaventurada Virgen María, subrayando además el deseo de que este acto contribuya a extender la devoción a la Madre de Dios y despierte entre los fieles un verdadero anhelo de santidad.
La Virgen del Alcázar será coronada con una preciosa diadema
El texto del decreto, rubricado en la solemnidad del Bautismo del Señor, expresa con claridad la concesión pontificia:
“En virtud de las facultades especiales conferidas a este Dicasterio por el Sumo Pontífice León XIV, con gusto concedemos que la graciosa imagen de la Bienaventurada Virgen María del Alcázar, junto con la imagen del Niño Jesús, venerada con devoción en la ciudad española de Baeza, sea redimida con una preciosa diadema, en nombre y autoridad del mismo Sumo Pontífice”.
Este reconocimiento sitúa a la Patrona baezana bajo un signo de especial distinción dentro del ámbito mariano universal.
Comunicación inmediata a la Iglesia y a las autoridades locales
Nada más conocer la resolución, Monseñor Chico Martínez trasladó la noticia a los párrocos de la ciudad y a la Junta de Gobierno de la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, así como a las autoridades municipales de Baeza.
Este gesto ha marcado el inicio de un tiempo de preparación colectiva ante un acontecimiento que será vivido no solo como una celebración litúrgica, sino también como un hito para toda la comunidad.
Un proceso iniciado en diciembre de 2023
La solicitud oficial de la Coronación canónica comenzó en diciembre de 2023, cuando la Junta de Gobierno de la Patrona, junto con los párrocos de Baeza, presentó ante el Obispo de Jaén el proyecto conforme a la normativa diocesana (Prot. 516-2008).
El expediente, fruto de casi un año de trabajo y elaborado con la colaboración de numerosas personas, quedó estructurado en tres volúmenes. El primero incluía un amplio informe histórico-artístico y devocional que recogía la rica tradición mariana de Baeza; el segundo reunía adhesiones de instituciones, cofradías, asociaciones y entidades; mientras que el tercero recopilaba las firmas de numerosos devotos que respaldaban la petición.
Tras completar los trámites diocesanos, el dossier fue remitido a Roma para su valoración y aprobación definitiva.
Una comisión mixta para coordinar la preparación
Con vistas a articular las acciones necesarias, se creó una comisión mixta formada por representantes del Ayuntamiento de Baeza, de la Real Archicofradía de los Patronos, de la Agrupación Arciprestal de Cofradías y Hermandades, de las comunidades parroquiales, de los equipos de Cáritas, así como de hermanos de la Archicofradía y miembros activos de la vida ciudadana.
El objetivo es garantizar que la Coronación sea vivida como un acontecimiento de fe compartida por toda la sociedad baezana.
Un proyecto de caridad ligado a la Coronación
Toda Coronación canónica lleva aparejada una dimensión solidaria, motivo por el cual se constituyó una comisión específica de caridad dentro de la estructura organizativa.
Entre sus líneas de acción se encuentra la puesta en marcha de programas destinados a personas en situación de exclusión social, abordando realidades como la pobreza, las necesidades básicas, la soledad, la violencia de género, la infancia, el sinhogarismo o el desempleo.
Asimismo, uno de los objetivos fue la recaudación de fondos para culminar la nueva sede de Cáritas Interparroquial de Baeza, situada en la calle San Francisco, que fue bendecida por el Obispo Don Sebastián el pasado mes de octubre.
El Obispo llama a una preparación interior y exterior
Monseñor Chico Martínez ha expresado su felicitación a Baeza por esta gracia concedida a su Patrona, manifestando su alegría por ver reconocido también por la Sede Apostólica “un amor mariano hondamente arraigado en la historia y en el corazón del pueblo baezano”.
Al mismo tiempo, ha realizado un llamamiento a todos los devotos, a la Real Archicofradía, comunidades parroquiales, cofradías, familias y fieles para iniciar desde este momento una preparación seria ante un acontecimiento de tanta significación eclesial.
Esa preparación, según ha señalado, debe ser interior —fortaleciendo la fe, la oración, la confesión frecuente, la participación en la Eucaristía y la conversión del corazón— y también exterior, cuidando con esmero cuanto ayude a vivir la Coronación con dignidad y verdadero sentido cristiano.
Un día grande para la historia devocional de Baeza
El Obispo ha subrayado que la mejor ofrenda que la ciudad puede presentar a su Madre es “un auténtico testimonio de vida cristiana: la caridad concreta con los más pobres, la reconciliación, la esperanza en medio de las dificultades y la unidad de todo el pueblo”.
La fecha definitiva para la celebración será anunciada próximamente. La Coronación canónica, que presidirá Monseñor Chico Martínez, tendrá lugar en Baeza y supondrá un hito en la historia espiritual de la ciudad y su comarca.
Una solemne jornada en la que el amor a la Virgen del Alcázar quedará sellado con este reconocimiento de carácter pontificio, destinado a acrecentar la devoción mariana y a convertirse en una llamada a la santidad cotidiana bajo la mirada maternal de la Patrona baezana.





