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Sevilla, ⭐ Portada, 💚 El Rincón de la Memoria

El precedente de la Hermandad del Cristo de Burgos, primitiva cofradía de los Estudiantes

Para conocer los orígenes de la actual Hermandad del Cristo de Burgos es necesario indagar en los archivos para rescatar datos sin los que no se entendería la corporación del Miércoles Santo. A finales del siglo XVI se erige una hermandad en la desaparecida parroquia de San Miguel, emplazada próxima a la actual plaza del Duque. Se trataba de las Lágrimas de San Pedro, que solía hacer estación con un solo paso a la catedral.

Cristo de Burgos

Con un solo paso, sobre este se encontraba una imagen de San Pedro. Antes de su última estación de penitencia, en 1727 desde la iglesia de los Menores, hoy parroquia de Santa Cruz, transitó por varios templos de Sevilla. Se tiene constancia de que pasó por San Lorenzo, San Pedro en 1628, San Ildefonso en 1670 y nuevamente San Miguel. Fue en San Ildefonso cuando los miembros comienzan a rendirle culto a una dolorosa bajo la advocación de María Santísima Señora Nuestra Madre de Dios de Guadalupe”.

Unos años difíciles para una hermandad que no gozaba de gran popularidad debido al comportamiento de sus hermanos durante la estación de penitencia. La mayoría de ellos eran jóvenes que estudiaban en la Universidad, por lo que llegó a ser conocida como la Hermandad de los Estudiantes. En ocasiones, el número de nazarenos fue tan escaso que el paso llegó a agregarse a otras corporaciones, de modo que formaba parte de un cortejo más nutrido que aumentaría con la incorporación de los nazarenos que se habían presentado en el templo.

Fundada en memoria de las lamentaciones de San Pedro tras haber negado al Señor hasta en tres ocasiones, uno de sus capítulos más polémicos llegó en 1670, cuando se eleva una súplica a la corte para que frenase la actitud con la que se comportaban cuando entraban en la catedral. Diversos enfrentamientos con las señoras que se encontraban allí que se producían año tras año y que dio lugar a que se pidiese acabar con las faltas de respeto que cometían. Una hermandad con estudiantes que menguaba cuando se producía el día de su salida procesional.

Auge y caída

En las primeras décadas del siglo XVII vivió su etapa de esplendor. Un aspecto que nos lleva a apoyar tal afirmación lo encontramos cuando decide solicitar al cabildo los permisos necesarios para llevar a cabo una corrida de toros, en total ocho, dentro del programa de actos que anualmente desarrollaba con motivo de la festividad de San Pedro. Pero la petición también incluía poder instalar tablados alrededor de las calles, cortando el tránsito para su montaje. Las reses podían por tanto correr por las calles anexas a la plaza.

Una actividad que para poder sufragar los gastos ocasionados iba acompañada de otra solicitud. Y es que llegó a pedir permiso para que la carne pudiera ser vendida a un precio menor del que lo hacían las carnicerías. Así los vecinos podían adquirir las piezas contribuyendo a paliar la cuantía desembolsada para las fiestas. Pero el cabildo de la ciudad, tras abordar la petición de la hermandad decidió rechazar la corrida de toros y por tanto la venta de la carne.

Los titulares en su antiguo emplazamiento en San Pedro

Realizaba estación en la tarde del Viernes Santo y según Pascual del Pueyo, residiendo ya en San Pedro, se fusiona en 1628 con la cofradía de la Sagrada Columna y Azotes de Nuestro Señor y Madre de Dios de la Victoria, que por aquella época residía en el mismo templo.

En sus Glorias religiosas de Sevilla, Bermejo narra que «ignorando la forma y número de sus pasos que debieron ser tres, a no ir la Santísima Virgen en el paso del Santísimo Cristo». Más adelante recoge: «De sus imágenes solo se conserva en la actualidad la del Santísimo Cristo de Burgos, venerada en la parroquia de San Pedro en una capilla. […]. En el propio altar están colocadas las efigies de la Santísima Virgen y del evangelista». En 1888 comenzaría la andadura de una nueva hermandad, la que cada Miércoles Santo convierte la plaza Cristo de Burgos en un soneto triste con estrofas de un pasado romántico.

Antiguo misterio del Cristo de Burgos
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