España, Varios

El presidente de la Conferencia Episcopal pide no convertir la renuncia del obispo de Solsona en una «novela morbosa»

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha pedido no convertir en una «novela morbosa» el caso del obispo emérito de Solsona, Xavier Novell, cuya renuncia se ha ligado a una relación sentimental con una mujer y se ha relacionado con exorcismos y terapias de conversión homosexual.

«Lo que me duele a mí es que la gente inventa y ha oído una cosa, otra y van haciendo un relato un poco morboso, yo creo que hay que respetar la intimidad de las personas y, junto a esto, añadir que delante de una persona que tiene sus razones para dejar su ministerio o en una familia cuando llega un momento y se divorcian, lo que hay que hacer es respetar y no hacer de eso una novela morbosa y machacar a las personas», ha subrayado Omella en declaraciones a la prensa este jueves en la sede de la CEE, en Madrid.

El cardenal arzobispo de Barcelona ha asegurado que «no sabía absolutamente nada» y que le «sorprendió la noticia, como a todo el mundo». Además, ha señalado que comparte «el dolor de su familia y de la Iglesia de Solsona» donde han quedado «tocados».

También ha indicado que «no» ha hablado con el ya exobispo de Solsona ante las recientes informaciones publicadas sobre los motivos de su renuncia pero ha explicado que «el día que pasó todo esto» le mandó «un correo» ofreciéndole la ayuda de la Iglesia y Novell le contestó agradeciéndole esa oferta de ayuda.

Por todo ello, ha reclamado «respeto» a la «dignidad» del obispo emérito de Solsona y de todas las personas, y ha invitado asimismo a valorar a «tantos obispos, sacerdotes y padres de familia que viven con fidelidad». «Somos pecadores, hay que reconocer el pecado y pedir perdón, pero también valorar a las muchas personas que son fieles y hacen las cosas bien», ha zanjado.

RESOLVER LA SUBIDA DE LA LUZ

Por otro lado, sobre la subida del precio de la luz, el cardenal Omella ha afirmado que es «uno de los dolores que tiene la sociedad hoy» y ha abogado por «resolverlo» porque «las familias más pobres son las que más padecen». Así lo ha expresado, recordando el tuit que publicó esta semana en el que decía que «la situación es insostenible para muchas familias» y se preguntaba: «¿Hasta dónde vamos a llegar?».

Además, preguntado por si ha tenido que cambiar sus hábitos de consumo, ha reconocido que la subida del precio de la electricidad «toca a todos», incluido él mismo que ha contado cómo se lava «los calcetines en el lavabo por la noche» en lugar de ponerlos en la lavadora.

Por otra parte, sobre sus contactos con el Gobierno de coalición, el presidente de la CEE ha anunciado que tienen una convocatoria para reunirse con la ministra de Educación, Pilar Alegría, algo que ha celebrado tras lamentar que con la ley de educación no hubo diálogo con los agentes sociales.

«Se lo hago saber siempre al Gobierno, como lo digo públicamente, que el diálogo es fundamental, con todas las instituciones y asociaciones sociales, no solo en el Parlamento, porque todos trabajamos para el bien común y todos queremos aportar desde nuestro sitio en el respeto a la autonomía de cada uno, y esto creo que no siempre se ha hecho, en la ley de enseñanza no se hizo, así lo denunciaron los padres, los educadores y nosotros», ha recordado.

En todo caso, Omella cree que ahora desde el ministerio de Educación han «recogido» esa invitación a dialogar. «Vamos a ver si logramos mantener ese diálogo que es importante y que quiere decir escuchar, compartir y, a veces, uno cede. Avanzamos juntos por el bien común pero no imponemos», ha puntualizado.

Asimismo, ha indicado que este verano, desde la Conferencia Episcopal han mantenido contacto con el Ministerio de Migraciones para hablar sobre la crisis migratoria en Ceuta y sobre los menores no acompañados que cruzaron la frontera en la entrada masiva de mayo y que fueron acogidos en naves de la ciudad autónoma.

REFUGIADOS DE AFGANISTÁN

También han hablado, según ha apuntado, sobre los refugiados de Afganistán y ha asegurado la disposición de la Iglesia española de acoger a refugiados, a través de centros de Cáritas y familias cristianas y no cristianas.

«El tema de los refugiados de Afganistán también lo hemos hablado y ahí tenemos ese gran principio del Papa que es acoger, acompañar e integrar, ese es el mensaje y el Gobierno de alguna manera también lo recoge y yo le digo que eso no se puede hacer si no es en diálogo y en colaboración con todas las instituciones, también con Cáritas», ha declarado.

Omella ha hecho un paralelismo con la respuesta humanitaria que ofreció España por la crisis cubana de 1959 cuando se acogió «en seminarios y familias» a muchos emigrantes cubanos que llegaron a España. «Es un modelo muy bonito que se hizo entonces y que de alguna manera se quiere también vivir hoy», ha subrayado.

Así se ha pronunciado el cardenal este jueves tras la presentación del documento ‘Fieles al envío misionero’ aprobado por la Asamblea Plenaria de abril, que recoge las orientaciones y las líneas de acción para la CEE en los cuatro próximos cursos pastorales (2021-2025), además de unas líneas de trabajo especialmente dirigidas a los órganos de la propia Conferencia Episcopal.

Durante el acto, Juan José Omella ha indicado que «hacen falta testigos valientes hoy en este mundo» que digan «no me acobardo, yo sigo dando testimonio de fe, no tanto con palabras sino con hechos» y que «no se dobleguen a las modas».

LA GRAN DESVINCULACIÓN

En la presentación también ha intervenido el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, quien ha destacado la importancia del «discernimiento y la sinodalidad» y ha advertido de la mirada de «preocupación» de los obispos a «una sociedad que vive como si Dios no existiera» y en la que se produce «lo que los analistas dibujan como la gran desvinculación».

«Una desvinculación con el triunfo de las ideologías sobre la realidad, una desvinculación del propio cuerpo hasta el punto de proclamarse la autodeterminación del sentimiento, una desvinculación del otro y del mismo Dios», ha avisado Argüello.

El documento presentado por los obispos también alerta de un «proyecto afamiliar» o «desfamiliarizador», en el que convergen «el nuevo capitalismo neoliberal global que redefine la familia como contrato libre y temporal entre individuos; el giro individualista del Estado del Bienestar dirigido a liberar a los individuos de las dependencias que generan los otros; y el progresismo cultural (para algunos nueva trinchera del marxismo) que pretende la destrucción de vínculos familiares y comunitarios elementales desde el ‘empoderamiento’ de individuos y colectivos identitarios diversos».

Según ha reconocido Argüello, «incluso los nuevos derechos que el progresismo cultural promueve nacen de exigencias profundamente humanas» como «la necesidad afectiva, el deseo de paternidad y maternidad» o de la «solución del dolor y la muerte». En este punto, ha denunciado que a veces se busca la solución al dolor «por el camino extraviado de aniquilar al que sufre».

Finalmente, Argüello ha mostrado su rechazo, al igual que se hace en el documento a las propuestas legislativas del Gobierno de coalición sobre la educación, la eutanasia, el aborto o la memoria democrática, y ha lamentado que «la propuesta cultural dominante» cree que la propuesta de diálogo «lleva consigo comportamientos fóbicos cuando es todo lo contrario».

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