Advertisements
El Rincón de la Memoria, Sevilla

El primer palio de Nuestra Señora de Gracia y Esperanza

Fundada en 1901 y aprobada las reglas un año más tarde, la Hermandad de San Roque incorpora pronto la imagen de una dolorosa de la parroquia, perteneciente a la cofradía del Cristo de San Agustín bajo la advocación de María Santísima de Gracia, extinguida a fines del siglo XIX. Se trata de una obra atribuida a Blas Molner, que había recibido culto en la Ermita de la Soledad, sita junto a la Cruz del Campo, hasta la invasión francesa de Sevilla, cuando pasó a la Parroquia de San Roque. No obstante, también la autoría de la talla se debate con Juan de Astorga. En cualquier caso, la ejecución se sitúa a fines del siglo XVIII.

Tras la anexión a la joven corporación, la dolorosa pasaría a tomar la advocación de Esperanza. Sin embargo, la mayoría de hermanos se negaron a que abandonara su anterior onomástica, pasándose a denominarse de manera definitiva como Nuestra Señora de Gracia y Esperanza. Esta primitiva imagen llegaría a procesionar bajo dos palios distintos, siendo pasto de las llamas en 1936, de modo que la actual dolorosa es obra de José Rodríguez Fernández-Andes en 1938, habiendo sido modificada en 1961 por Sebastián Santos.

El primer paso de palio de la cofradía contaba con bambalinas bordadas en oro sobre terciopelo negro, datadas de 1903, con un dibujo similar a los respiraderos y juego de corbatas sobre las mismas. La pieza frontal acogía bordado el antiguo escudo de la hermandad, mientras que en la trasera figuraba el escudo abreviado de España. Los varales plateados lisos y con nudetes se alternaban con jarritas igualmente plateadas y torneadas. Incluso en alguna salida, el palio incorporaría una crestería plateada.

Los respiraderos plateados y repujados eran obra de Cristobal Ortega Chacón de 1906, con moldura perimetral, contemplando distintos motivos ornamentales barrocos. Aparecía en el frontal un escudo corporativo con dos óvalos rematados por la corona real y abrazados por palmas, evidenciando una posesión anterior de otra cofradía. Además, los faldones eran completamente lisos.

A comienzos de 1913 y gracias a los donativos del arzobispo de Sevilla y del provisor eclesiástico, así como a los beneficios obtenidos de la fundación benéfica a tal fin y a la rifa de un billete de la Lotería de Pascua, se encarga la realización de un manto. Se trata de una pieza bordada en oro de ley sobre terciopelo de seda verde, ejecutado en los talleres del hermano de la corporación José del Olmo Hurtado, cuyo precio ascendía a 15.000 pesetas. El mismo autor bordaría los paños de las bocinas años después. Este manto barroco, con grandes bordados y centrado por el escudo de la cofradía, también se perdería en el incendio del 18 de julio de 1936 en la Parroquia de San Roque.

La fotografía anexa muestra como peculiaridad un exorno floral excesivamente cuidado para la época, algo que por entonces debió resultar totalmente innovador. Está formado por un total de doce jarritas en el frontal, muy próximas y con ramos de forma cónica, rematados por una especie de «mata de romero».

Fuente: Hermandad.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies