El restaurador José Manuel García del Valle subsana las graves patologías que amenazaban la integridad de esta singular pieza textil de Alcalá del Río
La salvaguarda del tesoro devocional e histórico ha vuelto a centrar los esfuerzos de la Hermandad de la Vera-Cruz de Alcalá del Río. En una muestra de fidelidad hacia las directrices conservacionistas de la actual junta de oficiales, la corporación del Jueves Santo ha culminado con éxito la intervención sobre el antiguo velo de tinieblas de su crucificado titular. Esta pieza, de una singularidad excepcional dentro de la Semana Santa de la provincia hispalense, emula de forma plástica el pasaje evangélico en el que el velo del templo se rasgó de arriba abajo tras la expiración del Redentor, una tradición inmemorial que el crucificado recrea cada tarde noche de la cofradía.
Un minucioso análisis científico sitúa la confección del tejido a mediados del siglo XIX
Los estudios técnicos e historiográficos realizados sobre el tejido, atendiendo tanto a la morfología de su ornamentación como a las destrezas artesanales empleadas en su costura, han permitido datar la obra de forma inequívoca en los años centrales de la centuria decimonónica. El delicado proyecto de consolidación ha sido ejecutado por el especialista José Manuel García del Valle, profesional de la conservación de bienes culturales que ya atesoraba la confianza de la hermandad tras intervenir con idéntico rigor el velo que la sagrada imagen porta en la actualidad. La junta de oficiales ha querido plasmar su gratitud institucional y reconocimiento público hacia la pericia metodológica del restaurador.
La intervención elimina las tensiones provocadas por un fleco perimetral ajeno a la obra original
El diagnóstico previo a la intervención desvelaba un escenario clínico de notable vulnerabilidad, caracterizado por un debilitamiento generalizado del tul y la proliferación de desgarros en el soporte base. Asimismo, los elementos de filiación metálica presentaban un evidente proceso de oscurecimiento químico. Uno de los mayores desafíos radicó en la retirada de un fleco añadido en el pasado que sustituía al encaje primitivo, el cual provocaba severas deformaciones estructurales y tensiones físicas que distorsionaban la lectura formal del velo. Gracias a los criterios científicos aplicados, la obra ha recuperado su estabilidad mecánica y legibilidad estética original.





