El recuerdo de una coronación inolvidable

Este viernes 2 de junio, la Hermandad de la O celebra Solemne Función Conmemorativa del X aniversario de la Coronación de María Santísima de la O. Con este acto, la corporación de la calle Castilla celebrará una de las efemérides más importantes de su historia.

Fue el 2 de junio de 2007 cuando la Virgen de la O llegaba cerca de las siete de la tarde al Altozano. No lucía corona ni diadema y desde la calle Castilla le llovían besos y suspiros. A las nueve menos cinco de la noche el cardenal arzobispo de Sevilla, monseñor Amigo, dispuso la presea realizada por Juan Borrero y sufragada por donaciones particulares para coronar a la tercera dolorosa trianera. Los encargados de llevar la presea al altar fueron Sor María del Carmen Castro, superiora de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl y José Luis Valverde, en representación de los Costaleros de un Cristo Vivo.

La luz se iba siendo tenue pero el cielo era un torbellino de colores con los fuegos artificiales que anunciaban que Triana y Sevilla estaban de fiesta. Al Pontifical asistieron numerosas autoridades del momento como el alcalde en funciones, Alfredo Sánchez Monteseirín; el teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería, Alfonso Guajardo-Fajardo; el general jefe del Estado Mayor de la Fuerza Terrestre, Marín Bello Crespo; la diputada socialista Susana Díaz; miembros del Consejo y hermano mayores; o el compositor Manuel Marvizón, autor de la marcha Virgen de la O que se estrenó para esta ocasión.

Cuando las primeras estrellas aparecieron por el arrabal trianero, la Virgen en su palio empezó a recorrer las calles de su barrio decoradas con mantones de manila y colgaduras en sus balcones. Triana era un hervidero lleno de emoción que desprendía jacarandas y tipuanas en el Altozano. María Santísima de la O siguió luciéndose con mucho mimo regalando a su barrio momentos bañados de alegría. A altas horas de la madrugada la dolorosa regresó a su templo dejando en la memoria de sus hermanos uno de los días más inolvidables de sus vidas que tras diez años se recuerda minuciosamente con todos los momentos de aquella tarde extraordinaria y el comienzo del proyecto Esperanza y Vida, el broche de oro de la vida de esta hermandad.