El Redil de la Divina Pastora organiza el I Encuentro de Hermandades Pastoreñas Conventuales

El Redil de la Divina Pastora de Capuchinos organizará el próximo mes de febrero el I Encuentro de Hermandades Pastoreñas Conventuales. Concretamente, el convento cordobés acogerá a estas hermandades el próximo 15 de febrero, donde todas las corporaciones tendrán la oportunidad, aparte de compartir una convivencia fraternal, podrán en común reflexiones, testimonios, todo bajo el amor y devoción hacia la Divina Pastora, Madre de Dios.

Existen referencias de la Virgen María como pastora en la vida y escritos de Juan el Geómetra (siglo X),​ san Juan de Dios (siglo XVI), san Pedro de Alcántara (siglo XVI) y la venerable María Jesús de Ágreda (siglo XVII). La devoción a la Divina Pastora de las Almas tiene su origen en el siglo XVIII en el convento capuchino de las Santas Justa y Rufina de Sevilla, España. El 24 de junio de 1703 al fraile Isidoro de Sevilla, cuando estaba orando en el coro bajo de dicho convento, la Santísima Virgen se le apareció con traje y aspecto de Pastora, mandándole predicar la devoción a Ella bajo ese título. Al día siguiente el fraile encargó hacer un lienzo, al pinto Alonso Miguel de Tovar con la imagen de la Divina Pastora tal y como él la había visto, dándole la siguiente descripción:

En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen Santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto hasta las rodillas de blanco pellico, ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el contorno de su cuerpo, y hacia el derecho, en las espaldas, llevará el sombrero pastoril, y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío. En la mano izquierda sostendrá unas rosas y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge hacia su regazo. Algunas ovejas rodearán a la Virgen, formando su rebaño, y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas, simbólicas del avemaría con que la veneran. En lontananza se verá una oveja extraviada y perseguida por el lobo –el enemigo emergente de una cueva con afán de devorarla, pero pronuncia el avemaría, expresado por un rótulo en su boca, demandando auxilio; y aparecerá el arcángel San Miguel, bajando del Cielo, con el escudo protector y la flecha, que ha de hundir en el testuz del lobo maldito.

El 15 de agosto, el fraile acudió nuevamente al pintor para pedirle que añadiese en la parte superior dos ángeles sosteniendo una corona imperial. Este fraile fundó la primera Hermandad del Rebaño de María en la iglesia de San Gil el 23 de septiembre: la Primitiva y Real Hermandad de la Divina Pastora y Santa Marina, Cuna y Origen de la Devoción Pastoreña, y matriz de todas las que existen y existieron. La primera escultura, encargada por este religioso, fue realizada en 1704 por Francisco Antonio Ruiz Gijón.​ Se trataba de una imagen de la Virgen de vestir que era sacada en procesión acompañada por feligreses que rezaban el santo rosario.​ La escultura fue trasladada en 1705 a la iglesia de Santa Marina, a donde trasladó su sede la hermandad que la tenía como titular.

Fray Isidoro de Sevilla escribió a finales de noviembre de 1703 el libro La Divina Pastora Coronada, que se publicó en 1705. La orden capuchina no autorizó que la imagen de la Divina Pastora estuviese en los conventos andaluces hasta 1742.​ En 1795 la Sagrada Congregación de Ritos de Roma autorizó la celebración de la misa y oficios propios de la Divina Pastora, redactados por el beato fray Diego José de Cádiz. El 30 de abril de 1797 Diego de Cádiz situó a la Divina Pastora en el convento de Sevilla y el 8 de mayo de 1798 un decreto del definitorio provincial ordenó la colocación de un altar con la Divina Pastora en todos los templos y conventos de la orden y su proclamación como patrona de las misiones capuchinas españolas.

En el convento capuchino sevillano se encuentra un cuadro de la Divina Pastora realizado por Domingo Martínez hacia 1745.​ La iglesia conventual conserva una escultura de la Divina Pastora realizada por José Fernández Guerrero en 1822. En la iglesia del convento tiene su sede un Redil Eucarístico de la Divina Pastora. A comienzos del siglo XIX se le llamó Divina Pastora a una fragata de la Armada Española. Esta fragata viajó a América y fue a Galicia para transportar tropas durante la Guerra de la Independencia Española.

Existen imágenes de la Virgen con otras advocaciones que son vestidas de pastora. La Virgen del Rocío «se viste de pastora» cada siete años en dos ocasiones: cuando es trasladada desde su ermita en la aldea de El Rocío, en el municipio de Almonte, hasta la iglesia de la Asunción de la localidad de Almonte, y cuando se produce el traslado de regreso de la imagen a su ermita, aunque realmente muestra una vestimenta de «Dama caminante», propia de la época.

Desde mediados del siglo XX se le ha considerado patrona del deporte. La primera estampa donde se la representa como patrona de actividades deportivas se conserva la colección del fraile capuchino Manuel Saura Sandoval, de la comunidad del santuario de Nuestra Señora de Orito y San Pascual de Monforte del Cid, provincia de Alicante. En el anverso de la estampa, impresa en Barcelona, se habla de que la imagen campestre de la Virgen inspira a los amantes de las actividades saludables.​ El Málaga Club de Fútbol visita anualmente a la Divina Pastora de ese municipio antes de empezar la temporada. La Divina Pastora de Triana ha sido una imagen visitada frecuentemente por personalidades deportivas españolas desde la década de 1960 y junto a la Pastora de Santa Marina han presidido distintos eventos deportivos a lo largo del Siglo XX.

Esta devoción se extendió por Italia y América.​ siendo su Primitiva y Real Hermandad de la Divina Pastora de Santa Marina la que, desde los inicios de la devoción, se ha ocupado de llevar la devoción a la Santísima Virgen como Pastora a todos los rincones del mundo, junto a la Comunidad Capuchina y con el gran empuje de la devoción en Barquisimeto.