Corren malos tiempos en el seno de una de las hermandades ceñeras de la Semana Santa de Córdoba, la Hermandad de Jesús Rescatado. Una corporación, depositaria de una de las devociones esenciales de la religiosidad popular cordobesa, que se encuentra sumida en una incertidumbre cuyas consecuencias resulta extremadamente complejo dilucidar.
Tras la no presentación de candidatos en las elecciones a hermano mayor convocadas el pasado año en la Hermandad del Rescatado, el Obispado concedió «un año de gracia» a la Junta de Gobierno encabezada por Miguel Ángel Lopera. Hace tan solo unas semanas, expirado el tiempo previsto, la Corporación del Alpargate convocó de nuevo elecciones que debían celebrarse el próximo 30 de junio. Unas elecciones que por tercera vez no podrán tener lugar.
Hace tan solo unos minutos, la Hermandad ha informado de que el Cabildo de Cuentas por el fin de mandato del Hermano Mayor con fecha 30 de junio, ha quedado suspendido al no haberse presentado candidatura para ostentar el cargo de Hermano Mayor y, por ende, también queda suspendido el Cabildo de Elecciones a Hermano Mayor fechado para el mismo día. En el comunicado emitido al efecto se indica que «cuando se tenga noticias por parte de la Autoridad Diocesana respecto a la situación de Gobierno de la Hermandad, se informará inmediatamente a los Hermanos».
Cabe recordar que el actual hermano mayor de la Hermandad del Rescatado, Miguel Ángel Lopera fue reelegido en su cargo en junio de 2019, tras superar el trámite de recibir el preceptivo refrendo de sus hermanos en el cabildo de elecciones que tuvo lugar en los salones parroquiales de la Iglesia de Santa María de Gracia, popularmente conocida como los Trinitarios. Una certificación derivada de su condición de candidato único al proceso, confirmado tras quedar cerrado el proceso de presentación de candidaturas sin que hubiera concurrido ninguna otra y ser elegido por unanimidad. Con anterioridad, fue elegido máximo representante de la corporación en mayo de 2015.
Más allá de otros éxitos, su mandato ya ha pasado a la historia de la cofradía cordobesa y de la Córdoba Cofrade por atreverse a situar en el cortejo en el lugar que le corresponde, y propiciar que el paso de palio de María Santísima de la Amargura cierre el cortejo de la cofradía el Domingo de Ramos, algo impensable hace tan sólo unos años, pero que el equipo de gobierno de Lopera ha afrontado con absoluta naturalidad. También durante su mandato se ha acometido la restauración del Señor. Una cuestión en absoluto baladí toda vez que estamos ante una de las imágenes que mayor devoción arrastra en la ciudad de San Rafael.
Su apuesta por las bandas cordobesas, tras la desaparición de la formación musical que se gestó en el seno de corporación, materializado en la contratación de la Banda de Cornetas y Tambores Coronación de Espinas y la Banda de Música de la Estrella supone otro de los hitos de un mandato en el que se celebró con notable éxito el 75 aniversario de la dolorosa de la hermandad y el medio siglo de la refundación de la cofradía. También la elección de capataces, dos hombres de la casa, se antoja un éxito de su gestión, toda vez que tanto Javier Santiago al frente de la cuadrilla del Señor, como Carlos Quesada, haciendo lo propio con los costaleros del palio han evidenciado una gestión que ha merecido el elogio prácticamente generalizado.





