Será la primera vez que sus sones acompañen a una imagen en la capital cordobesa
La Hermandad del Resucitado de Córdoba ha cerrado el acuerdo de acompañamiento musical de cara al Magno Vía Crucis que se celebrará en la ciudad califal el próximo mes de octubre, con motivo del VL centenario de la instauración del primer Vía Crucis de occidente. Será la reconocida Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal la encargada de poner sus sones en esta histórica jornada.
La formación arahaleña es una de las históricas de nuestra geografía, destacando su acompañamiento cada Domingo de Ramos al Cristo de la Buena Muerte de la sevillana Hermandad de la Hiniesta. Desde la hermandad se muestra una profunda satisfacción por este vínculo, confiando en que su música sabrá engrandecer, con solemnidad y fervor, el caminar de Cristo Resucitado por las calles de Córdoba. Será la primera vez que sus sones acompañen a una imagen en la capital cordobesa.
Conviene recordar que la Agrupación Musical Cristo de Gracia, también de Córdoba, es la formación que habitualmente acompaña al Paso de Misterio de la Hermandad del Resucitado cada Domingo de Resurrección y que esta misma banda acompaña también en Semana Santa al Misterio de Nuestro Padre Jesús Divino Salvador en su Prendimiento, que, al igual que el Resucitado, formará parte del Vía Crucis Magno.
Una historia de innovación y legado musical
A mediados del siglo XX, en el seno de una sociedad que comenzaba a mirar con nuevos ojos la expresión musical cofrade, nació en Arahal una formación que, con el tiempo, acabaría redefiniendo para siempre el concepto de música procesional. Lo que hoy conocemos como Agrupación Musical Santa María Magdalena surgió en 1963 como un pequeño conjunto de cornetas y tambores vinculado a la Organización Juvenil Española (O.J.E.). Sin embargo, no fue hasta el año siguiente cuando se presentó por primera vez en público, abriendo una senda inédita en el panorama sonoro de las cofradías.
La transformación no fue casual. El impulso creativo y visionario de Manuel Rodríguez Ruiz, músico de sólida formación castrense y profunda sensibilidad artística, fue determinante. Fue él quien acuñó, adaptando una fórmula procedente del ámbito militar, el término “agrupación musical” para designar una nueva estructura instrumental que combinaba la sonoridad de las bandas tradicionales con un repertorio enriquecido y un carácter propio.
Rodríguez Ruiz, nacido en Arahal en 1940, mostró desde temprana edad una clara inclinación por la música. Su primer contacto formal con esta disciplina se produjo en el Colegio Salesiano de Cádiz, y más adelante en diversas bandas militares, entre ellas la de la Región Aérea de Levante o la Mixta de la Región Aérea Pirenaica. Pero fue en su localidad natal, en aquel verano de 1963, cuando comenzó a esbozar su verdadera obra maestra: una formación que acabaría convertida en referente indiscutible de la Semana Santa andaluza.
Bajo su batuta durante medio siglo, esta agrupación pasó de ser la banda de la O.J.E. a denominarse, brevemente, Banda del Santísimo Cristo de la Esperanza, para finalmente adoptar el nombre con el que hoy se la reconoce en todo el país. A través de sus composiciones, de su estilo sonoro inconfundible y de una férrea fidelidad a sus raíces, Santa María Magdalena ha encarnado una escuela que ha influido decisivamente en decenas de formaciones posteriores.
El catálogo musical de su fundador es vasto y profundamente respetado. Más de cien marchas componen su legado, muchas de ellas auténticos pilares del repertorio de cualquier agrupación: Cristo de San Julián, Virgen de las Angustias, Dolores y Misericordia, Cristus Vincit o Pasa la Virgen del Refugio, entre otras. Estas obras, que aún hoy emocionan a cofrades de toda España, no solo han sido interpretadas por agrupaciones musicales, sino también adaptadas para bandas sinfónicas, como la de Sevilla, que ha querido rendir así homenaje a su figura.
Durante décadas, la Agrupación ha recorrido escenarios de toda Andalucía y otras regiones de España, participando en innumerables estaciones de penitencia y actos religiosos. A lo largo de su trayectoria ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el prestigioso galardón de la Fundación Machado, que resaltó su fidelidad a la tradición, sin dejar de lado una evolución continua y coherente con su esencia.
Nueve trabajos discográficos conforman su producción musical registrada, entre ellos San Benito, Nazareno y Gitano, Arahal o Junto a tu Cruz. Cada uno de estos títulos representa un capítulo de su historia, una muestra de su permanente búsqueda de excelencia artística, y un testimonio sonoro del respeto por el pasado con la mirada puesta en el porvenir.
Hoy, la Agrupación Musical Santa María Magdalena no es solo una formación emblemática: es una escuela, una referencia y un símbolo de identidad cultural para toda una generación de músicos y cofrades.





