El Resucitado denuncia trato discriminatorio a sus cuadrillas

El mundo del costal que tantos titulares ha venido ocupando recientemente con sus sucesivas polémicas parece volver a imponerse en la actualidad cofrade cordobesa, en esta ocasión haciendo pública una queja de la que no ha dudado en hacerse portavoz el hermano mayor de la corporación de Santa Marina, Francisco Ruiz Abril.

El máximo responsable de la Hermandad del Resucitado ha recordado a través de un comunicado la ya antigua iniciativa que surgió tiempo atrás por parte de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba con la que se estableció el denominado Centro de Atención al Costalero con la colaboración del Colegio de Fisioterapeutas, quienes comenzaban entonces a prestar un servicio gratuito de distintas sesiones de rehabilitación a los hermanos costaleros, que desempeñan una labor tan sacrificada a lo largo de nuestra Semana Santa.

Sin embargo, las cuadrillas de la cofradía de Santa Marina no han podido beneficiarse de las mencionadas sesiones, pues “reiteradamente se les ha venido negando” – tal y como se afirma en el comunicado – incluso a pesar de que la cofradía del Resucitado participó de este proyecto cediendo de forma desinteresada “sus dependencias de la Casa de Hermandad” como lugar para llevar a cabo los tratamientos descritos.

Sí es cierto, que en esta ocasión será diferente puesto que con vistas a la próxima Semana Santa el plazo de atención fisioterapeuta se ha ampliado hasta las 20:00 de la tarde del propio Domingo de Resurrección, que aunque es un avance, no deja de ser “insolidario” con los costaleros de la Hermandad del Resucitado si tenemos en cuenta la hora de llegada a su templo – en torno a las 17:00 horas – y el encuentro programado por la corporación una vez finalizada la estación de penitencia.

Con esto, Francisco Ruiz pretende hacerse oír y reclamar con ello una concienciación colectiva en relación con la particular situación de la popular cofradía de Santa Marina, que aun a riesgo de levantar ampollas, pide una mayor flexibilidad e igualdad en una asistencia de las que sus cuadrillas también deberían poder disfrutar.