El Resucitado destituye a Juan Luis Berrocal como capataz de la Alegría y supuestamente lo enmascara con el verbo “ratificar”

En el comunicado, la junta de gobierno de la corporación de Santa Marina no se usa el verbo destituir, pese a que el capataz no continuará al frente del palio

La bomba ha saltado, aunque se ha intentado detonar de forma controlada. Y es que la Hermandad del Resucitado de Córdoba ha destituido a su capataz general (ya lo será solo del misterio) de uno de los pasos.

En concreto, Berrocal no seguirá al frente del palio de la Virgen de la Alegría, como se desprende del comunicado emitido por la cofradía de Santa Marina. En lo que se antoja un ejercicio de equilibrismo, tras ser adelantada la noticia en este medio y en el canal de difusión de Sentir Cofrade.

El verbo ratificar

De ese modo, la nota de la corporación expresa el siguiente literal de la junta de gobierno que “ratifica a D. Juan Luis Berrocal Campos como capataz del paso de Nuestro Señor Resucitado, en base al acuerdo levado a cabo en Junta de Gobierno el 6 de septiembre del 2023 en el que se le nombró de forma temporal y transitoria como capataz de ambos titulares”.

Así pues, ya de esa parte del comunicado se deduce su destitución como máximo responsable del palio, aunque se use el verbo ratificar (por el misterio), para presuntamente disimular el cese al frente de la Virgen de la Alegría. Si bien, en el segundo y último párrafo del anuncio se usa la fórmula típica y tópica del agradecimiento.

“Su dedicación, cariño, entrega y trabajo durante este periodo al frente del paso de María Santísima Reina de Nuestra Alegría”, termina la junta de gobierno en referencia a Berrocal.

Difícil de entender

De ese modo, lo que se traduce es una destitución en toda regla que no deja de llamar la atención si se tiene en cuenta el gran trabajo realizado por el capataz, no solo doblando sobradamente las cuadrillas, sino dotando al palio de un alto nivel técnico en sus salidas procesionales. Lo que hace compliacada de comprender una decisión que se presume enmascarada, tal vez, porque los motivos sean difícilmente entendibles.