El Resucitado celebra el Corpus Christi con una presencia muy especial

La Parroquia de Santa Marina se ha convertido en el escenario de una ocasión con la que la Hermandad del Resucitado ha puesto, en su privilegiado entorno, el broche de oro a la solemne festividad del Corpus Christi, lo cual ha ocurrido de una forma tan particular como especial pues, esta vez, la cofradía del Domingo de Resurrección ha recuperado para el presente una importantísima parte de su extensa historia, hasta hace poco, desconocida para muchos.

Ese guiño al pasado viene de la mano de la primitiva Virgen de la Alegría que, hace unos meses, teníamos el placer de presentar a nuestros lectores gracias a la amabilidad de la popular hermandad. Así pues, con vistas a la ya mencionada celebración y la procesión claustral, la bella Virgen Piconera ha sido ubicada en el altar que habitualmente ocupa la reciente cotitular de la corporación, Nuestra Señora de la Luz – que, por cierto, ha sido retirada para someterse a un proceso de restauración para el que quien lo desee puede contribuir – y ataviada con rostrillo tal y como demuestran las fotografías que la propia cofradía, orgullosa, ha querido compartir con nosotros.

Cabe recordar, dadas las circunstancias, que la Santísima Virgen es una antigua talla fechada en el siglo XVIII aunque no ha sido posible obtener dato alguno sobre su autoría. Llegó a la hermandad para satisfacer los deseos de esta de contar con una titular mariana que ocupase el segundo paso de la corporación durante su estación de penitencia, puesto que anteriormente había sido la Virgen de la Luz la que acompañara al Resucitado en las salidas procesionales.

No fue hasta la llegada de la actual Virgen de la Alegría, realizada en 1951 por el siempre recordado imaginero cordobés, Juan Martínez Cerrillo, cuando su antecesora pasó a un segundo plano hasta ir cayendo progresivamente en un olvido que acabó por situarla en el campanario de la Iglesia de Santa Marina durante largos años.

Fotografía Hermandad del Resucitado

Finalmente, el destino quiso que la llegada de posteriores generaciones llamadas a perpetuar la historia de la célebre cofradía del Resucitado se percatasen de la silenciosa presencia de la primitiva Virgen de la Alegría, que tan desapercibida había pasado a lo largo de décadas. Para entonces, el paso del tiempo y las adversas condiciones a las que la talla estuvo expuesta habían causado unos evidentes daños tanto en las vestiduras como en la imagen propiamente dicha. A la vista de ello y tras comprobar que, en efecto, se trataba de la imagen piconera, la corporación no dudó un instante en rescatarla como parte importantísima de su historia, confiando su restauración a un solicitado Antonio Bernal, quien asimismo acometiese la restauración de la actual titular y la ejecución del Ángel en 1998 y 2001 respectivamente.

De este modo, la Piconera volvió a abrirse de nuevo paso en los corazones y las vidas de la cofradía de Santa Marina, cobrando de nuevo un protagonismo del que en esta jornada inminente podemos ser testigos y que la cofradía se dispone a abordar con gran ilusión pues, en palabras del hermano mayor de la corporación, Francisco Ruiz Abril, “no hace falta ser sacramental para adorar al Señor”. Bajo esa premisa, la hermandad ha realizado un breve recorrido con Jesús Sacramentado con el que ha materializado el sentimiento expresado y que ha tenido lugar alrededor de la parroquia.