El rincón de pensar | Los costaleros del capataz

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Existe una corriente desde hace años en el mundo cofrade que, poco a poco, parece haberse normalizado: costaleros que ya no siguen a un Titular, sino a un capataz.

Costaleros que cambian de paso según quién mande el martillo. Que abandonan una Hermandad para seguir los pasos de quien les llama. Que se sienten más vinculados a una cuadrilla que a la Imagen bajo la que caminan.

Y quizás convendría detenernos a pensar.

Porque el costal debería ser una forma de oración, de compromiso y de servicio. Se debería salir por devoción a un Cristo o a una Virgen, por amor a una Hermandad, por sentirse parte de una historia y de una fe.

El capataz dirige. El capataz enseña. El capataz manda una cuadrilla. Pero nunca debería convertirse en el motivo por el que un costalero decide a quién llevar.

Cuando el martillo pesa más que la devoción, cuando el capataz importa más que el Titular, quizás hayamos olvidado cuál es el verdadero sentido de ponerse un costal.

Porque, al final, los pasos no deberían tener costaleros del capataz.

Deberían tener costaleros de Dios…..