En el entorno del Santuario del Rocío, un equipo del grupo Vrbanitas, Arqueología y Patrimonio de la Universidad de Huelva ha retomado esta semana las excavaciones que podrían demostrar que este enclave fue, en plena Edad Media, un puerto clave para el comercio que conectaba el Condado con el bajo Guadalquivir y mantenía vínculos directos con ciudades como Sanlúcar de Barrameda o Sevilla. Los trabajos, impulsados por la Hermandad Matriz de Almonte, buscan comprobar sobre el terreno las señales detectadas mediante georradares en 2023.
El proyecto se inscribe en la línea del estudio titulado ‘Estudio Arqueológico del Rocío: Pasado y presente en el entorno de Doñana’, cuyas conclusiones apuntaban a que el actual núcleo mariano fue, durante siglos, un centro económico de notable relevancia, funcionando como lugar de entrada y salida de mercancías y tránsito de personas. La Matriz ha detallado en sus redes sociales que las intervenciones, dirigidas por el profesor Javier Bermejo, nacieron a principios de 2022 por iniciativa de la propia hermandad y cuentan con el patrocinio de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y con el respaldo del Ayuntamiento de Almonte.
La hermandad ha precisado que la intención es que, una vez analizados los posibles hallazgos, los puntos excavados queden debidamente cerrados. En abril de 2024, la Junta ya presentó en Huelva las primeras conclusiones de aquella investigación, que permitieron identificar con un alto nivel de precisión la existencia de diversos elementos soterrados, destacando el “potencial histórico y arqueológico” del enclave.
Entre los resultados preliminares, la geofísica reveló en las inmediaciones del santuario diversas “anomalías” compatibles con estructuras antiguas. Según la interpretación propuesta entonces, podrían vincularse a los momentos primitivos del complejo religioso, relacionados con instalaciones como bodegón, portazgo o espacios de pernocta, hipótesis que ahora se pretende comprobar mediante excavación directa.
El estudio asociaba estas estructuras al valor estratégico que El Rocío poseyó como puerto comercial desde el que se exportaban los productos del Condado. En el llamado barrio de las gallinas, la prospección geofísica señalaba restos que encajarían con la antigua venta descrita por testimonios literarios y cartográficos del siglo XIX. También podrían corresponderse con la población que ocupó el área a finales del siglo XVIII, cuando se levantaron numerosas viviendas y elementos de uso común como un pozo.
El trabajo de campo se desarrolló entre septiembre y diciembre de 2024 y abarcó distintas fases: una prospección geofísica mediante georradar en torno al santuario y el Caño de la Venta, una prospección superficial tanto en la marisma de la Madre como en el área urbana del Rocío, y la recogida de muestras sedimentarias destinadas a definir parámetros geoarqueológicos. En estas tareas colaboraron especialistas del Centro de Investigación en Patrimonio Histórico, Cultural y Natural de la Universidad de Huelva, además de investigadores de otras instituciones universitarias.
En la etapa posterior se analizó todo el material obtenido, lo que incluyó la elaboración de planimetrías, cartografía geofísica, estudios sobre el urbanismo histórico y diferentes analíticas específicas, como exámenes polínicos, estudios de macrorrestos y varias dataciones paleontológicas, cuya integración permitió perfilar las hipótesis que ahora los arqueólogos tratan de confirmar excavando directamente el terreno.





