El Rocío se viste de flores y luz para recibir el traslado de la Virgen hacia Almonte

La aldea de El Rocío ha culminado el engalanamiento extraordinario de las calles que formarán parte del itinerario de la Virgen del Rocío durante su traslado hasta Almonte con motivo de la tradicional Venida. La inauguración del exorno tuvo lugar durante la noche del pasado miércoles y puso de manifiesto el esfuerzo colectivo desplegado durante meses para transformar el paisaje de la aldea ante una de sus celebraciones más esperadas.

La intervención ha sido posible gracias a la iniciativa de la Asociación Cultural «Flores para la Pastora», la coordinación del Ayuntamiento de Almonte y, de manera especialmente significativa, la participación desinteresada de numerosos vecinos de El Rocío, a los que se han sumado voluntarios procedentes de municipios próximos. El resultado es un recorrido revestido de flores, arcos, guirnaldas, lazos y estructuras ornamentales, concebido para acompañar el paso de la Virgen durante el camino hacia la localidad almonteña.

Un encendido que abrió oficialmente el recorrido

El acto inaugural reunió al alcalde de Almonte, Francisco Bella Galán, al presidente de la Asociación Cultural «Flores para la Pastora», Ismael Martín Lozano, así como a representantes de la Hermandad Matriz de Almonte, integrantes de la Guardia Civil y de la Policía Local y otros miembros de la corporación municipal.

La ceremonia comenzó en el conocido «altar del pañito», enclave estrechamente relacionado con el traslado de la Virgen, puesto que es el lugar donde tradicionalmente se cubre el rostro de la imagen para protegerla durante el camino hacia Almonte. Desde este punto se procedió al encendido general de la iluminación instalada en los arcos y estructuras decorativas distribuidos a lo largo del itinerario.

Tras este momento, representantes institucionales, vecinos y participantes iniciaron un recorrido por las diferentes calles que han sido ornamentadas. La comitiva estuvo acompañada por la música de los tamborileros y la gaita rociera, elementos que contribuyeron a crear un ambiente festivo y de convivencia y que sirvieron como acompañamiento a una jornada marcada por la devoción y la ilusión de la comunidad ante la proximidad de la Venida.

Más de seis meses de trabajo para transformar la aldea

El aspecto actual de las calles es el resultado de un proceso de preparación que se ha prolongado durante más de seis meses y que ha requerido una planificación continuada y la coordinación de numerosos participantes. Los primeros trabajos comenzaron en febrero, con la búsqueda y el acopio de los materiales necesarios para ejecutar el proyecto ornamental.

Durante esta primera fase se reunieron elementos como flores, lazos, guirnaldas y soportes, materiales que posteriormente fueron transformados y acondicionados para configurar el conjunto decorativo que acompaña el itinerario de la Virgen.

Una vez concluida la Romería del Rocío, las labores adquirieron una intensidad mayor. Fue entonces cuando comenzaron, entre otras tareas, la elaboración artesanal de las flores de papel y el acondicionamiento de los distintos adornos destinados a las calles y estructuras del recorrido.

En este proceso ha resultado esencial la participación de numerosos vecinos de la aldea, junto con voluntarios desplazados desde municipios colindantes, que han contribuido de manera altruista a unas labores cuyo resultado final depende de una amplia suma de esfuerzos individuales.

Buganvillas procedentes de jardines particulares

Entre los elementos naturales empleados para completar la decoración destacan las buganvillas utilizadas en los arcos, que han sido cedidas expresamente por propietarios de jardines particulares de la propia aldea. Esta aportación vecinal se integra en un proyecto en el que también han participado económicamente y desde el punto de vista logístico distintas hermandades rocieras, particulares y entidades locales.

La suma de estas colaboraciones ha permitido materializar un exorno que no se limita a la colocación de estructuras ornamentales, sino que refleja una implicación comunitaria desarrollada durante meses y orientada a preparar las calles para el paso de la Pastora de Almonte.

La Salve ante la Virgen puso el cierre a la jornada

La inauguración concluyó en la Ermita del Rocío, hasta donde llegó la comitiva después de recorrer las calles engalanadas. Una vez en el santuario, los asistentes participaron en el rezo de una Salve ante la Virgen, poniendo el punto final a una jornada en la que el protagonismo correspondió tanto al resultado del trabajo ornamental como a quienes lo han hecho posible.

La puesta de largo del exorno convierte así las calles de El Rocío en el escenario preparado para uno de los momentos centrales de la Venida de la Virgen, después de un proceso de creación y montaje en el que han convergido la iniciativa asociativa, la colaboración institucional, la aportación de las hermandades y entidades y, de manera fundamental, el trabajo voluntario de vecinos de la aldea y de localidades cercanas.