El sacerdote Eduardo Martín Clemens sostiene que es víctima de un chantaje y rechaza las acusaciones de abusos en Perú

El sacerdote Eduardo Martín Clemens, quien hasta ahora ha estado al frente de la parroquia de Santa Cruz, ha hecho pública su posición ante las acusaciones relacionadas con su actividad misionera en Perú durante los años noventa. En un comunicado remitido a los medios de comunicación, niega haber incurrido en conductas de agresión, violencia o acoso y asegura que detrás de la denuncia existe un supuesto intento de extorsión económica. Asimismo, desvincula expresamente su salida de la parroquia de esta controversia.

La decisión de abandonar sus responsabilidades pastorales, según explica el propio presbítero, obedece a razones de salud y al cumplimiento de los 75 años, edad a la que ya había previsto poner fin a su actividad al frente de la comunidad parroquial. Martín Clemens afirma que comunicó previamente esta intención al arzobispo y que las dificultades de salud que atravesó durante el verano contribuyeron a que formalizara su retirada.

Su versión sobre las acusaciones relacionadas con Perú

El sacerdote sitúa el origen de la controversia en unos hechos que se remontarían a finales de la década de 1990, cuando viajaba a Perú durante sus periodos vacacionales para desarrollar labores de colaboración misionera. Según expone en el documento, ha recibido con sorpresa y profundo pesar los señalamientos relativos a un supuesto comportamiento inadecuado durante una de aquellas visitas.

Frente a estas acusaciones, Martín Clemens niega categóricamente haber protagonizado agresiones, actos de violencia o situaciones de acoso. Su comunicado recoge exclusivamente su versión de lo sucedido y no aporta una resolución que permita dar por esclarecidas las circunstancias de la denuncia.

El presbítero sostiene que el conflicto estaría relacionado con las peticiones de dinero que, según su relato, habría recibido de la persona denunciante durante los últimos diez años. Afirma que esas solicitudes, formuladas en concepto de ayuda familiar, incluían cantidades elevadas y que se repitieron en numerosas ocasiones.

De acuerdo con su testimonio, la situación cambió cuando dejó de prestar esa asistencia por no poder continuar asumiendo el desembolso económico. A partir de entonces, asegura, la persona habría amenazado con trasladar las acusaciones a las autoridades eclesiásticas con la intención de obtener una compensación económica. Martín Clemens interpreta estas actuaciones como un supuesto chantaje, una afirmación que atribuye a su propia versión de los hechos.

El sacerdote desvincula su retirada de la controversia

En relación con su salida de la parroquia de Santa Cruz, el sacerdote recalca que su decisión estaba planteada con anterioridad a la controversia. Su propósito era dejar las tareas pastorales al alcanzar los 75 años, una intención que, según explica, ya había comunicado al arzobispo y que adquirió carácter definitivo durante el verano debido a sus problemas de salud.

El relevo se hizo efectivo esta semana, una vez celebrada la jornada del Domund. Martín Clemens ha agradecido al arzobispo que aguardara hasta esa fecha para materializar el cambio, así como las muestras de cercanía y solidaridad que ha recibido durante este periodo.

De este modo, el presbítero insiste en que su renuncia responde a circunstancias personales y de salud, y rechaza que deba interpretarse como una consecuencia de las acusaciones que ahora denuncia públicamente.

Disposición a colaborar con la Archidiócesis de Sevilla

Martín Clemens asegura que la Archidiócesis de Sevilla está al corriente de la situación y manifiesta su voluntad de colaborar en las actuaciones que puedan llevarse a cabo para esclarecer lo sucedido. El sacerdote también ha anunciado que no realizará nuevas declaraciones públicas, con el objetivo de evitar interferencias en el procedimiento establecido.

En la parte final de su comunicado, se encomienda a las oraciones de los fieles y reafirma tanto su condición sacerdotal como su compromiso con la defensa de los derechos humanos. Sus últimas palabras están dedicadas a agradecer el respaldo que, según señala, ha recibido de distintas personas.

Por el momento, las afirmaciones sobre el supuesto chantaje y la negación de las conductas denunciadas corresponden a la versión expresada por el sacerdote. La determinación de lo ocurrido requiere esclarecer los hechos y las circunstancias de las acusaciones, sin confundir las declaraciones de una de las partes con una conclusión acreditada sobre el caso.