Jaén

El Santísimo Cristo de la Buena Muerte presidirá el Via-Crucis de la Agrupación de Cofradías el Miércoles de Ceniza

El próximo 26 de febrero, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de los Estudiantes presidirá el Via-Crucis del Miércoles de Ceniza de la Agrupación de Hermandades y Cofradías con motivo del 75 Aniversario de la fundación de la Hermandad. Para tal evento se realizará un traslado de ida hacia la Iglesia de San Francisco y otro de vuelta hacia su sede canónica; la Iglesia de San José.

El traslado de ida, se realizará el 23 de febrero desde la Iglesia de San José a las 19:45 horas, siguiendo por la Avenida José María López Montes, Los Francos, Avenida Andalucía, Plaza del Ayuntamiento, Plaza Ramón y Cajal, Pasaje del Comercio, Los Castillos, Zabala, Pérez Galdós, Plaza San Francisco, y entrada a la parroquia a las 21:15 horas aproximadamente.

El 26 de febrero, como bien hemos mencionado, tendrá lugar el Via-Crucis oficial de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la ciudad de Linares, por las calles más céntricas de la misma. El traslado de vuelta, se realizará el 28 de febrero desde la Iglesia parroquial de San Francisco a las 10:30 horas de la mañana, avanzando por el siguiente recorrido: Plaza de San Francisco, Pérez Galdós, Zabala, Los Castillos, Canalejas, Serrallo, Baños, Castelar, Guillén, Velázquez, Aurea Galindo y Parroquia de San José a la que accederá a la 13:00 horas apróximadamente. La imagen irá acompañada de los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Dolores del Rosario de Baeza.

El Santísimo Cristo de la Buena Muerte es una talla realizada por Luis Álvarez Duarte, prestigioso imaginero sevillano fallecido hace escasos meses, para la Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Siete Palabras, Santísimo Cristo de la Buena Muerte, Nuestra Señora de la Consolación y Santa María Magdalena, conocida popularmente como Los Estudiantes, de la ciudad de Linares.

Estamos quizás ante el Crucificado más dramático del autor, con el que conjuga acertadamente las sutilezas de sus gubias con la búsqueda del fuerte impacto emocional. La cabeza, de afilado semblante, aparece caída hacia la derecha y cubierta con cabellera negra, trabajada a base de alborotadas y apelmazadas guedejas que dejan ver ambas orejas, siendo más menudos los rizos de la bífida barba. El patetismo del rostro muerto de Cristo se manifiesta en la expresión de sus cejas, muy fruncidas, los ojos entreabiertos y la apertura de los labios; todo ello en señal de dolor tras el martirio padecido en la cruz, a la que se encuentra fijado por tres clavos.