El Santo Ángel acogerá una interesante exposición sacra

El Convento del Santo Ángel de Sevilla es el escenario elegido para acoger una interesante exposición de arte sacro.

De nuevo, el Museo del Santo Ángel, de los PP. Carmelitas Descalzos de Sevilla, inaugura el día 1 de marzo su exposición habitual en tiempo de Cuaresma, además cuando el día 8 cumple su VI Aniversario de apertura del Museo, seis años de encuentro con miles de visitantes que han descubierto este lugar de arte sacro como uno de los más bellos de la ciudad.

En esta ocasión y gracias a coleccionistas particulares se podrá ver una selecta colección de obras de pequeño tamaño que muestran la Pasión de Cristo y la Compasión de María. Son todas obras que se muestran por primera vez, ejecutadas entre los siglos XVII y XVIII. Los materiales son muy variados, como la talla en madera, el marfil, el bronce o la cera. La temática abarca desde el Eccehomo hasta el Crucificado, la Piedad o la Dolorosa.

El altísimo nivel de calidad de las obras permite relacionarlas con los talleres romanos o napolitanos. Comenzamos con la temática del Crucificado, arte central del Cristianismo. Entre las piezas de marfil destaca un espectacular Crucificado de escuela romana, del siglo XVII, en cruz de carey y cantoneras de bronce, una joya en su estilo. Otro marfil de menor tamaño, vuelve a representar el mismo asunto del Crucificado, este encerrado en caja de caoba. Otra obra singular es uno realizado en bronce y plata, del mejor barroco italiano del setecientos. En madera tallada y asignado a la escuela genovesa es otro bellísimo Crucificado de gran impacto en las heridas de las llagas.

Pieza singularísima y cartel de la muestra es el sobrecogedor Cristo recogiendo las vestiduras, una obra de escuela napolitana en madera cuya autoría habría que buscar en alguno de los nombres más importantes, como Colombo o Fumo. No sólo destaca la calidad de la anatomía, sino lo atrevido de las policromías en los verdes de las vestiduras. Las heridas de la pasión destacan en las rodillas, hombros o cadera, destacando su ausencia en la espalda, sería por la altura de su contemplación tal vez u otro motivo estético. Hace pensar si ya está en el Calvario, esperando la crucifixión, por las heridas del hombro y las rodillas, causadas en el camino del Calvario y por el peso del madero. Una joya del barroco napolitano.

También muy significativo es el busto del Eccehomo en cera policromada, donde el arte napolitano se hizo experto en la materia, ganando en matices y expresividad. Vinculada igualmente al arte napolitano del setecientos es la imagen tallada en madera de la Piedad, obra de gran expresividad y dramatismo que recuerda la gran composición vinculada a Bernini de la iglesia romana de San Marcelo. Recientemente restaurada conserva una vibrante policromía original.

En el apartado de las Dolorosas, dos obras bellísimas de vestir, una sentada, de excepcional calidad, y otra de pie, con excelente ajuar bordado de época. Ellas completan esta magnífica selección de obras pasionarias en colecciones particulares con las que vivir este tiempo de Cuaresma, ya que fueron concebidas para la piedad privada en los oratorios de los palacios o conventos.