El Santo Ángel recupera un «San Juanito» vinculado al círculo de Alonso de Mena tras una completa restauración

El Museo de Arte Sacro del Convento del Santo Ángel de Sevilla ha presentado la restauración de una singular representación de San Juan Bautista niño, conocida tradicionalmente como «San Juanito» y vinculada al círculo de Alonso de Mena. La intervención ha permitido recuperar la estabilidad del conjunto y devolver a la obra una lectura estética más próxima a sus valores originales.

Los trabajos han sido realizados por el licenciado en Restauración Alfonso Verde, quien ha intervenido sobre una pieza que constituye un testimonio de interés dentro de la producción escultórica relacionada con el entorno de Alonso de Mena. La talla permite, además, aproximarse a algunos de los rasgos característicos de la representación infantil del Bautista en la escultura barroca.

Una iconografía vinculada al futuro Precursor

La escultura muestra a San Juan Bautista durante su infancia, revestido con la tradicional piel de camello y una capa roja, elemento que adquiere un significado simbólico relacionado con su futuro martirio. El santo aparece con la mirada dirigida hacia el frente, mientras levanta la mano izquierda, concebida para sostener la cruz, y extiende la derecha en dirección al cordero que se encuentra a sus pies.

Este animal constituye uno de los principales atributos iconográficos del Bautista, aludiendo a Cristo y a la misión de San Juan como precursor. La composición articula así la representación infantil del santo con los elementos que anticipan su papel dentro de la historia de la Salvación.

La intervención ha permitido recuperar una obra cuya percepción se encontraba condicionada por el deterioro acumulado a lo largo del tiempo. Entre las alteraciones detectadas figuraban roturas y fisuras, separaciones en los ensambles y levantamientos de la capa pictórica, además de una considerable presencia de depósitos superficiales.

A estas patologías se añadía la alteración de los barnices provocada por su oxidación, circunstancia que incidía directamente sobre la contemplación de las policromías y dificultaba apreciar con claridad los valores cromáticos y estéticos de la talla.

Consolidación del soporte y recuperación de los volúmenes

La restauración comenzó con una actuación destinada a garantizar la estabilidad estructural de la escultura. Para ello se consolidaron los ensambles y se procedió al encolado de aquellas piezas que necesitaban ser fijadas.

La recuperación de las partes que habían perdido volumen exigió igualmente la realización de injertos de madera y reposiciones mediante resina epoxídica. Estas actuaciones estuvieron orientadas tanto a asegurar la conservación material de la pieza como a restituir una correcta lectura de sus formas.

Durante el proceso de limpieza pudieron apreciarse también los trabajos destinados a recuperar elementos mutilados. Entre ellos destaca la colocación de espigas para la reposición de los dedos, una actuación encaminada a restablecer determinados elementos volumétricos de la imagen.

En paralelo a las labores efectuadas sobre el soporte, se intervino sobre la capa pictórica mediante la fijación de los diferentes estratos. Para esta operación se emplearon colas naturales, mientras que en las áreas estofadas se recurrió a fijativos de base acrílica.

Una limpieza destinada a recuperar la policromía

La eliminación de los barnices alterados se desarrolló mediante distintos procedimientos y productos de limpieza, seleccionados y controlados atendiendo a las características específicas de cada zona de la obra. La metodología permitió actuar de manera diferenciada sobre los diversos sectores sin perder de vista la conservación de los estratos originales.

El resultado ha permitido recuperar luminosidad y valores cromáticos que permanecían ocultos o distorsionados por la acumulación de depósitos y el envejecimiento de los barnices. De este modo, la intervención favorece una percepción más precisa de las cualidades estéticas de la escultura y de los recursos empleados en su policromía.

Una vez estabilizados y recuperados los distintos estratos, se abordó el estucado de las lagunas y, posteriormente, su reintegración cromática. Para ello se emplearon técnicas acuosas, concebidas para que las intervenciones fueran totalmente reversibles y discernibles de la policromía original.

Tras la aplicación del barniz, determinadas zonas precisaron un grado superior de definición y ajuste cromático. En esos puntos se efectuaron retoques con pigmentos al barniz de la marca LEAL, completando progresivamente la integración visual de las áreas intervenidas.

El «San Juanito» vuelve a contemplarse en el Santo Ángel

La fase final comprendió la aplicación del barnizado definitivo y la colocación de las correspondientes pestañas, operaciones que permitieron culminar el tratamiento de la pieza y restablecer la unidad estética del conjunto.

El resultado devuelve a la contemplación una escultura de interés vinculada al círculo de Alonso de Mena, en la que convergen los valores escultóricos e iconográficos propios de la representación barroca de San Juan Bautista niño.

Tras concluir la intervención, el «San Juanito» puede contemplarse nuevamente en el Museo de Arte Sacro del Convento del Santo Ángel de Sevilla, donde vuelve a formar parte del patrimonio artístico expuesto en este espacio.