El Santo Entierro Grande y los pasos

Con la elección de los pasos que conformarán el próximo Santo Entierro Grande vuelve a ponerse de manifiesto que existen dos niveles bien diferenciados en la Semana Santa. La mayoría de los pasos escogidos pertenecen a los días grandes, el Jueves y el Viernes –jornada que lleva implícita también la Madrugada– y se quedan fuera la mayoría de días. En el caso del primero de los días todas estarán presentes a excepción de los Negritos, que una vez esté de regreso tendrá que comenzar a pensar en la próxima Semana Santa, no así como el resto de corporaciones de la nómina, cuya próxima salida se producirá el Sábado.

La organización de la efeméride continúa arrojando interesantes movimientos que van más allá de las corporaciones convocadas para participar. Así pues, en los corrillos cofradieros se comenta que la Soledad de San Lorenzo habría pedido a la del Santo Entierro que tuviera en cuenta la desorganización que podría sucederse en la parroquia de San Lorenzo si el misterio de la Bofetá acudía a la catedral el mismo día que ellos lo hacen. Sea cierta o no, la corporación del Martes Santo se queda sin que podamos contemplar por dos veces el misterio de Castillo Lastrucci. Para remediar este movimiento, ¿será el Jesús ante Anás el próximo que presida el Vía Crucis de las hermandades el primer lunes de Cuaresma?

Entre los criterios que han primado ha quedado clara la cuestión de que en el Santo Entierro Grande tienen que estar presentes las hermandades que van a la catedral, por lo que se quedan fuera las de vísperas, como es el caso de la Milagrosa, que sonaba en las quinielas extraoficiales, pero de la que nada se comentó de puertas hacia adentro. De continuar así, con el escaso movimiento en el Consejo y palacio sobre la inclusión de nuevas hermandades se tardaría décadas en ver dentro de la nómina a cofradías de reciente creación.

Existe otro factor que no ha convencido al público, como el de la lejanía. Porque ahí está San Gonzalo, que por segunda vez tendrá representación. Y se queda fuera San Benito o San Bernardo. No deja de ser curioso cómo la mayoría de las hermandades de barrio, que son auténticos baluartes de la religiosidad popular van quedando relegadas frente a las del centro, que cuentan con un menor número de hermanos, entre otras razones por el despoblamiento de un casco histórico cada vez más despoblado. El centro acabó hace años huyendo hacia las periferias llevando consigo su forma de vivir la religiosidad. Y así nos encontramos con devociones que cuentan con un importante empuje y que no se han tenido en cuenta. Para una efeméride como la celebración del 775 aniversario de la Reconquista de Sevilla está claro que la religiosidad popular del siglo XXI pasa por los barrios.

Sigue imperando una corriente tradicional, lo que ha provocado el enfado de algunas juntas de gobierno o la edición posterior de tweets de diferentes miembros de hermandades que borraron sus opiniones vertidas o acabaron maquillándolas. El enfado, en algunos casos entendibles, no iba a estar ajeno en un evento de tales características. Pero igualmente, habríamos tenido tela que cortar independientemente de las hermandades convocadas. El enfado de las corporaciones del Sábado Santo antes incluso de que se hubieran dado los primeros pasos ya auguraba cierta sensación de inestabilidad que se ha ido observando en las últimas semanas, manifestándose al hacerse oficial la lista de participantes. Tan solo queda esperar ya, que ahí sí estaremos todos de acuerdo, que el tiempo no nos agüe la jornada.