El sentido homenaje del Sepulcro a Manuel Palomino

Hace unos días la Sevilla cofrade conoció el fallecimiento de Manuel Palomino González, auténtico referente de la priostía que ejercía con verdadera maestría el arte efímero inherente a esta labor esencial para las cofradías hispalenses. Hermano de hermandades como San Bernardo, el Valle, Santa Marta y el Silencio su labor ha sido fundamental para el desarrollo de esta disciplina en el último medio siglo. Manuel nace en el seno de una familia sevillana en 1951.

Su fallecimiento ha sido también sentido en la ciudad de Córdoba donde ejercía como vestidor de Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, titular mariana de la Hermandad del Sepulcro, corporación a la que se vincula el 18 de diciembre de 1984 gracias a su estancia como trabajador de Banco Bilbao en Córdoba y sus lazos de amistad con Francisco José Mellado Lucena, ambos hermanos de la cofradía hispalense del Silencio. A partir de este momento, se implica en la vida de la hermandad.

Por este motivo, la Dolorosa de la Hermandad del Viernes Santo, vestida por Javier López Salazar, prioste de la corporación, lucirá la antigua corona y una mantilla, a modo de sudario, en recuerdo de Manuel Palomino. Cabe recordar que, Manuel Palomino trabajó en la dirección del proyecto cuando se ejecutó la corona y donó recientemente la mantilla a Nuestra Señora del Desconsuelo.

En dos etapas distintas, Palomino es el vestidor de Nuestra Señora del Desconsuelo, llegando la segunda hasta el mismo día de su fallecimiento. Manolo vistió por última vez a Nuestra Señora del Desconsuelo el pasado 19 de febrero para los cultos que conmemoran el 450 Aniversario de las Primeras Reglas, ayudado por el actual prioste de la cofradía, Javier López. Llevaba con honor haber sido el primer nazareno en Córdoba que pisara suelo catedralicio en la recuperación de las Estaciones de Penitencia como diputado de Cruz de Guía del Santo Sepulcro en 1986. Desde entonces, impartía su magisterio como “prioste de priostes” y “vestidor sin prisas” en las periódicas visitas que realiza a Córdoba cuando su residencia habitual se establece definitivamente en su ciudad natal.

Manuel Palomino, recordaba el emotivo comunicado emitido al efecto por la corporación cordobesa, fue, es y será un referente cofrade para entender la actual idiosincrasia estética del Santo Sepulcro. Por estos méritos y muchos más -que guardan en el corazón sus hermanos de la corporación de la Compañía- su cofradía tuvo a bien concederle la medalla de oro de la corporación en 2007, especialmente por su implicación desinteresada hacia todos y cada uno de los proyectos que la hermandad realiza.

Una dolorosa pérdida, como siempre ocurre cuando se marcha una persona cercana, que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los afortunados que compartieron parte de su vida con él. Su funeral será mañana a las 9:00 h. en la Real Iglesia de San Antonio Abad de Sevilla, coincidiendo con el Besapies de su venerada imagen de Jesús Nazareno de la Hermandad del Silencio durante el primer viernes de marzo.